lunes, 19 de agosto de 2013

Preguntas incomodas en anticipación al posible inicio de diálogos entre el gobierno de Santos y el ELN

La noticia del inicio de semana es que tras la promesa de liberación del ciudadano canadiense secuestrado por el ELN, el gobierno de Santos abriría paso al inicio de conversaciones de paz con este grupo guerrillero.  Esto en cumplimiento de la promesa de Santos en el sentido de que si el ELN liberaba al ciudadano canadiense, su gobierno iniciaría contactos para acordar los mecanismos, incluido la discusión de las posibles sedes de las negociaciones. Se habla ya incluso de Uruguay como posible sede de este proceso.

Otra noticia positiva que hay que celebrar dicen los medios prepago, sin dejar de aprovechar el momento para reforzar los elogios al gobierno de Santos por sus compromisos con la “búsqueda de la paz”.

Lo que ni la opinión pública ni la prensa se preguntan es el porqué de una mesa de diálogos separada de la que ya se desarrolla en La Habana.  Que otros temas nacionales que afectan a la gran mayoría de la población colombiana, y que no están siendo discutidos con las FARC, tiene el ELN que discutir separadamente con el gobierno de Santos?

Aparte de las sutiles diferencias de origen ideológico, los dos grupos rebeldes han enfrentado al sistema buscando prácticamente las mismas transformaciones de las condiciones sociales, políticas y económicas que afectan a la gran mayoría del pueblo colombiano. La única diferencia, aunque muy  gris, tal vez sea el énfasis de la lucha del ELN en contra de la explotación y saqueo de los recursos energéticos de la nación por parte de las multinacionales. De ahí que la mayoría de atentados contra la infraestructura petrolera y de gas hayan sido cometidos por esta guerrilla.

Pero las FARC no solo han atacado físicamente la infraestructura petrolera, también han propuesto políticas específicas para una explotación de los recursos naturales y energéticos que beneficien realmente al pueblo colombiano  y no a las multinacionales (y a sus socios locales, privados y dentro del gobierno), llegando incluso a proponer que se nacionalicen todas las explotaciones actualmente entregadas en concesión a empresas extranjeras. Y estas propuestas no solo se han hecho públicas con ocasión de los diálogos que se desarrollan en La Habana, aun en contra de los argumentos del gobierno en el sentido de que esos temas no son parte de la agenda acordada en  el proceso de paz en curso.

De hecho, el gobierno de Santos ha reiterado hasta la saciedad que el modelo económico (léase neoliberalismo, gabelas para inversión extranjera, entrega de soberanía, etc.) no está ni estará en discusión en este proceso de paz.

Cuales son  entonces las pretensiones o los puntos que el ELN quiere incluir en la mesa de negociaciones y que no están incluidos en la mesa de la Habana?

O acaso el “modelo económico” es un tema que el gobierno de Santos lo tiene reservado para discutir solo con el ELN?  Totalmente imposible!  A no ser que el modelo económico que negociaría con el ELN sea uno que se ajuste a la medida de los intereses individuales de la cúpula del ELN, tal como ocurrió con el M-19: prebendas burocráticas, altas posiciones en el gobierno,….

Pero el cuestionamiento central es por qué mesas de negociación separadas?

Será este proceso con el ELN parte del plan B del gobierno de Santos para el anticipado (y asi diseñado) rompimiento del proceso de paz con las FARC?  Nada descabellado si se tienen en cuenta las posiciones opuestas con las FARC en temas cruciales como el agrario y la participación política, aun a pesar de que incluso la delegación de las FARC se refiera como que ha habido avances y/o coincidencias (tal vez para evitar que el gobierno se levante anticipadamente de la mesa).

Conducirán las negociaciones con el ELN a un “proceso de paz exprés” tal como el gobierno ha querido con las FARC (léase, de rendición)?  Tampoco es descabellado pues llegar a acuerdos rápidos con el ELN le servirá a Santos como justificación para levantarse de la mesa de la Habana, presentar al ELN como un “grupo rebelde conciliador y verdaderamente interesado en hacer la paz”, y asi reforzar su propaganda contra las FARC de que son farsantes, terroristas, narcotraficantes,…que no tienen interés en la paz de Colombia. Lo cual le permitiría también reforzar el discurso frente a la opinión internacional en el sentido de que su gobierno si tenía voluntad real de paz, presentando los “acuerdos” con el ELN como muestra de ello.

Hay que tener en cuenta que contra la guerrilla del ELN no ha habido una arremetida militar tal como ha ocurrido contra las FARC; tampoco son comparables las arremetidas propagandísticas mediáticas dirigidas a desprestigiar a las FARC, ni las persecuciones  judiciales,….

Si se quieren revisar los registros y estadísticas de los enfrentamientos y ataques entre las fuerzas estatales y el ELN durante la última década, estos ni siquiera aparecen en los archivos de los medios de comunicación.

No es acaso extraño que los bombardeos indiscriminados de campamentos guerrilleros (y de pueblos y comunidades en áreas supuestamente con presencia guerrillera), las acciones de inteligencia y los asesinatos de miembros del comando central y cabecillas de frentes, se hayan concentrado en contra de las FARC y no del ELN?  Mas sospechoso aun si se tiene en cuenta que el ELN no cuenta con más de 3000 milicianos, que no están tan dispersos como las FARC, y que como tal podrían ser objetivos militares más fáciles.

Acaso el proceso de paz con el ELN será la versión 2 del proceso de entrega del M-19, como resultado del cual los mandos de la cúpula terminaran haciendo parte del gobierno y del sistema corrupto actual, y los casi 3.000 guerrilleros dentro del ejército y la policía combatiendo a los “narco terroristas de la far”????

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