jueves, 2 de mayo de 2013

Política Militar de Santos: Lucha Contra el Terrorismo o Guerra de Terror


El MinGuerra Pinzon de rodillas saludando a su jefe, el Secretario de Defensa de EEUU, Chuck Hagel

Como es apenas obvio, extenso cubrimiento y difusión le dieron los medios prepago a la rendición de cuentas del mindefensa en Washington, y especialmente a los supuestos resultados tan “positivos y beneficiosos” para el país que se derivaron de ese viaje.

Con la fanfarronería que lo caracteriza, el mercader de la guerra y nefasto mindefensa resalto que su encuentro con sus patrones en Washington condujo a la ratificación del compromiso del gobierno gringo en la “lucha contra el terrorismo”.

Lo que no explica es cuál es el verdadero propósito y alcance de esa  guerra contra el “terrorismo”

En el caso colombiano, desde el atentado del 11 de Septiembre, la palabras “terrorismo” y “terroristas” se volvieron de uso imprescindible en el lenguaje con que se refieren a las acciones militares de las FARC, no importa que estas guerrillas constituyan una fuerza beligerante política armada que confronta militarmente al Estado colombiano, representado en las mafias políticas y oligárquicas y en sus mentores, los buitres extranjeros.  Tampoco importa que estas confrontaciones militares sean parte de un conflicto interno que ha perdurado por más de 50 años,  que como tal lo reconoce la Organización de Naciones Unidades; y en el que si ocurren acciones que se pueden calificar como terroristas,  estas han sido cometidas tanto por las FARC como las fuerzas armadas estatales y sus engendros paramilitares.

Pero para los buitres locales e internacionales los únicos terroristas son los grupos guerrilleros.  Muy a desgano el gobierno gringo se vio forzado a incluir recientemente a los paramilitares en la lista de terroristas (aunque sea solo en el papel, porque acciones contra ellos no se ha visto la primera). La grotesca manipulación de la llamada lucha contra el terrorismo en Colombia llega al extremo de que incluso cuando soldados o policías son dados de baja en confrontaciones con la guerrilla, la reacción inmediata del régimen es vociferar a través de sus medios prepago que sus fuerzas armadas han sido objeto de un “ataque terrorista”. Y eso cuando ya no pueden esconder o manipular las bajas sufridas en esos combates, porque la estrategia estándar es minimizar o negar que hubo bajas en sus filas. Para ellos las únicas bajas que merecen salir a la luz pública son las que sufren las guerrillas (las que tambien manipulan).  No importa lo perversas y mezquinas que resultan sus acciones cuando les distorsionan o esconden la verdad a las familias de los humildes soldados y policías caídos en combate, a quienes descaradamente engañan diciéndoles que sus hijos fueron secuestrados por la guerrilla, y luego de que ya no pueden sostener la farsa, les chan el cuento de que fueron asesinados en cautiverio.

Tampoco importa que las fuerzas estatales sean las que realmente y sistemáticamente cometen actos terroristas, estos si dirigidos específicamente contra la población civil con el fin de aterrorizar  y desplazar a cientos de miles de ciudadanos inocentes, quienes el único delito que han cometido es tener la mala suerte de vivir en zonas ricas en petroleo o minerales, o convivir con la guerrilla en zonas donde esta se refugia o adelanta operaciones, así esta circunstancia sea producto del abandono, marginamiento y exclusión a los que el mismo estado terrorista los ha sometido.  Ejemplos de acciones terroristas cometidas por el estado, que precisamente esta para proteger a la población civil, se cuentan por docenas:  masacres en San José de Apartado, Santo Domingo, Mapiripan, El Aro, etc.….. Acciones terroristas estatales que con el mayor cinismo, en principio las niegan; o con el peor gesto de mezquindad y desprecio por la vida de los colombianos, las justifican recurriendo a la táctica de que las víctimas eran informantes o miembros activos de la guerrilla. Actos terroristas, crímenes de lesa humanidad  que si no fuera porque organizaciones de DDHH y organismos de justicia internacionales intervienen, quedarían enterrados en la memoria de la gran mayoría de colombianos como actos de “defensa de la libertad y la democracia”

Otros actos terroristas que  se les atribuyen a las guerrillas son las voladuras de infraestructura petrolera, minera o energética. Como atentados contra la económica nacional y por ende del bienestar de los colombianos son usualmente calificados por el régimen, no importa que los verdaderos dueños y beneficiarios de la explotación de los recursos petroleros, minerales y energéticos sean las trasnacionales, y que lo que realmente le dejan a la nación sean migajas (regalías, les llaman),  las cuales incluso terminan repartiéndoselas entre las mafias políticas nacionales, regionales y locales.

No se necesita hacer la lista completa de los actos terroristas cometidos por el estado colombiano para llegar a la conclusión de que la denominada “lucha contra el terrorismo” de la que tanto se ufana el títere de los gringos que posa de mindefensa, no es mas que un eufemismo detrás del cual se esconde el verdadero y mas mezquino de los propósitos: implementar el plan de terror diseñado contra el pueblo colombiano mediante el cual los verdaderos gobernantes del país (las potencias extranjeras y trasnacionales) aseguran que sus intereses económicos y políticos no sean amenazados.  Para ello cuentan con agentes locales (peones/sirvientes políticos, generales y mercenarios) a quienes sostienen en el poder y recompensan muy generosamente para que ejecuten las acciones específicas de ese plan de terror: represión brutal de cualquier levantamiento popular que trascienda más allá de una marcha; aplicar terror contra los ciudadanos que se opongan a la continuación del saqueo de los recursos naturales, minerales y energéticos; desarticulación de cualquier movimiento político que se oponga abiertamente al régimen títere pro capitalista; estigmatización, persecución, amenazas y hasta exterminio de lideres sindicales, comunitarios y defensores de DDHH, etc., etc.  Acciones de terrorismo de estado que se complementan con actos de gobierno diseñados para garantizar la perpetuidad del saqueo del patrimonio nacional (confianza inversionista, le llaman), la militarización del país y el blindaje jurídico contra cualquier investigación criminal que involucre a las cabezas principales que actúan como agentes locales, ejecutores del plan de terror impuesto desde el exterior.
  
Frente a las transformaciones sociales y políticas que han ocurrido en algunos países de la región, el plan de terror diseñado para Colombia también les sirve a los buitres extranjeros como pretexto para ejecutar acciones militares, de sabotaje, incluso terroristas en contra de los gobiernos de esos países, quienes han cometido el grave delito de liberarse de su dominación y saqueo, y gobernar para el bienestar y prosperidad del pueblo.

Así las cosas, la unica lucha contra el terrorismo de los gobiernos gringo y colombiano que se puede considerar cierta es su lucha interna contra el terror, el miedo que les produce ver perder el poder político y el control sobre los recursos y economía del país, el terror de que un líder o grupo político que represente a las clases oprimidas llegue a la presidencia, que la revolución Bolivariana contagie a Colombia, que defensores de DDHH o periodistas serios denuncien sus crímenes y actos corruptos, que el movimiento político de las FARC (si es que hay un acuerdo de paz) llegue al poder,…

El reciente atentado contra el periodista Ricardo Calderón ocurrido en las ultimas horas, quien denunció violaciones de las normas penitenciarias en el resort de Tolemaida, es solo una muestra del pavor que les produce que alguien saque a la luz publica sus desafueros, crimenes y violación de las leyes; de ahí que su reacción para prevenir o contrarrestar ese terror interno crónico, que los mantiene en estado de paranoia permanente, sea recurrir a los atentados terroristas…….

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