martes, 7 de octubre de 2014

La paz en Colombia, un imposible?

Entendible que la mayoría del pueblo colombiano celebre que las negociaciones de paz que se desarrollan en La Habana entre el gobierno y las guerrillas de las FARC muestren acuerdos positivos sobre algunos de los temas de la agenda. Mas aún, si esos primeros puntos acordados tienen que ver con soluciones a problemas sociales y económicos que han sido ignorados por todos los gobiernos; y que por lo mismo, si esos acuerdos se concretan, los cambios en calidad de vida y justicia social de esa inmensa población ignorada, serian significativos.

No obstante la esperanza que se vislumbra con ese nuevo país, no se puede ignorar que las condiciones para que esas transformaciones sociales se puedan concretar no dependen enteramente de la voluntad política de las partes sentadas en la mesa de La Habana sino de fuerzas externas e internas muy poderosas cuyos intereses políticos y económicos (y geopolíticos) se verían amenazados en un escenario de una Colombia en paz…


Algunas de esas poderosas fuerzas internas son incluso conocidas por la gran mayoría de la población, pues su oposición a una solución política del conflicto ha sido abierta, aunque los argumentos mezquinos y contradictorios que utilizan para sabotear el proceso de paz en curso no son tan evidentes para una gran parte de la población.

Son las fuerzas externas sobre las que no hay suficiente o ningún conocimiento por parte del pueblo colombiano.  Dentro de esas fuerzas externas la de mayor peso es el gobierno de EEUU y sus multinacionales; cuya presencia (injerencia) en el país es vendida como benéfica y como una demostración de los estrechos lazos de amistad, respeto mutuo y cooperación entre las dos naciones. De ahí que hasta las acciones militares que el gobierno gringo ejecuta dentro del país son presentadas como necesarias para la “estabilidad democrática y la seguridad nacional” e incluso regional. Ni que decir de la millonaria “ayuda” que recibe el gobierno en el marco de los acuerdos para la lucha contra el narcotráfico, convenientemente transformada en la ultima década en lucha contra el “terrorismo”.


Colin Powell, Secretario de Estado de EEUU, pasando revista a sus tropas en tiempos del inicio del Plan Colombia

Son los intereses de esa “estrecha cooperación” entre EEUU y Colombia los que se verían amenazados frente a cualquier intento de concretar una negociación política con las guerrillas y consecuentemente el fin del conflicto. Y hay poner entre comillas “intento de concretar” para distinguir entre la etapa de negociaciones, incluyendo incluso la firma de un acuerdo de paz y la desmovilización de la guerrilla, y la etapa de implementación de esos acuerdos, incluyendo por supuesto la garantia de condiciones de seguridad para la transición de la guerrilla hacia la constitución de un movimiento político (o que se integren a los ya existentes), con todos los derechos y garantías para hacer proselitismo político, hacer oposición al gobierno y acceder a cargos públicos de elección popular, incluyendo la presidencia.

Es la posibilidad de que la izquierda aumente su poder político, y como tal ejerza mayor influencia en la opinión publica colombiana lo que constituye la mayor amenaza para esas fuerzas internas y externas.

La historia muestra dos vías por las cuales fuerzas políticas diametralmente opuestas al sistema capitalista han logrado el control del estado y hacer  transformaciones políticas, sociales y económicas radicales en beneficio de la mayoría de los ciudadanos:

1)   A través de una revolución armada, cuyo ejemplo exitoso mas reciente es la revolución cubana que en 1959 derrocó al entonces presidente títere del gobierno gringo;

2)   A través de procesos democráticos, en los que  fuerzas políticas opuestas a regímenes capitalistas del llamado tercer mundo (títeres de EEUU) han logrado despertar la conciencia colectiva y apoyo de las clases populares; las cuales, o bien eran chantajeadas/engañadas para que votaran por los mismos, o bien porque no participaban en procesos electorales arreglados cuyos candidatos no les ofrecían posibilidades reales de cambio. Los ejemplos mas recientes de cambios a través de procesos democráticos son los ocurridos en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Uruguay…

Para fuerzas políticas de izquierda el acceso o toma del poder por las armas ya no es una opción viable ya que los regímenes capitalistas, con ocasión de la caída del régimen de la Unión Soviética, no solo han incrementado aun mas su capacidad militar y policial sino que se han vuelto mas propensos al uso de la violencia y al terrorismo de estado, para reprimir cualquier intento de sublevación armada, incluso para reprimir protestas populares pacificas.

Así las cosas, la vía democrática (dentro de un verdadero sistema democrático) es la única opción para que en Colombia se concreten todas las reformas políticas, sociales y económicas que se necesitan con urgencia. No obstante el absoluto control que el establecimiento capitalista actual tiene sobre los procesos electorales, la posibilidad de que el pueblo se despierte y apoye mayoritariamente una opción política de izquierda  es lo que mas preocupa a las fuerzas externas, especialmente al gobierno de EEUU, sus bancos y sus multinacionales.

El gobierno gringo no puede correr el riesgo de que experiencias como las de Venezuela, Bolivia, Ecuador se repliquen en otros países de la región, especialmente en un país como Colombia, su enclave estratégico, geopolítico y fuente de millonarias ganancias para sus multinacionales.

En resumen, la posibilidad de que los lideres de las FARC entren a la arena política  y a través de un frente unido con los grupos políticos de izquierda existentes se ganen el apoyo de la mayoría de los electores, es intolerable para el gobierno gringo. Y para evitar ese escenario recurrirán a todo el poder de influencia y chantaje (político, económico y militar) que ejercen sobre el gobierno titere colombiano. De hecho, cualquier posibilidad de poner fin al conflicto interno tiene que pasar por la aprobación del gobierno gringo. Al pueblo colombiano lo pueden encaramelar con declaraciones de que apoyan las actuales negociaciones en La Habana, incluso pueden llegar a permitir que se firme un acuerdo de paz, pero lo que no tolerarán es que las FARC se constituyan en una fuerza política que amenace el status quo.

Parecerá una premonición fatalista, pero tal como ocurrió con la Union Patriótica (UP), si el proceso llega hasta la desmovilización y reinserción política de la guerrilla, no solo sus lideres sino también quienes se unan o apoyen su movimiento político serán víctimas de una nueva fase de terrorismo de estado: otro genocidio de los miembros del que seria el segundo movimiento político de la guerrilla.  Como en los tiempos de horror contra la UP, los que logren escapar al terrorismo de estado se verán forzados nuevamente a buscar refugio en las montañas o en el exilio.


Un nuevo ciclo de guerra antisubversiva habrá comenzado en el país.  Un estado de guerra perpetua tal como lo ha concebido, lo mantiene y le conviene al gobierno gringo. Ese es el centro de su política internacional artificiosamente justificada tras el atentado terrorista de Septiembre 11 de 2001.  Esa guerra perpetua por ahora los tiene ocupados en las regiones de Medio Oriente, Africa, y Euroasia, pero eso no implica que hayan perdido su interés en Latinoamérica. Lo que es pasa es que por mas poderosos que sean, su capacidad económica (y de manipular la economía) no les alcanza para abrir frentes simultáneos de guerra en Latinoamérica.

El servilismo incondicional de las clases políticas y elites económicas colombianas así como la continuación del conflicto interno, les permite a los gringos ocupar por ahora todo su aparato de guerra en otras latitudes del planeta. Como muchos reconocidos analistas internacionales lo han expuesto, Colombia es el Israel de Latinoamérica. Maquina de guerra que pondrán a funcionar para recuperar su hegemonía en la región en el momento en que, bien consideren que sus tácticas de guerra política y económica encubiertas contra los países que se les rebelaron no funcionaron, o bien porque nuevos cambios políticos en la región amenazan su imperio.


Ministros de Defensa, Juan Carlos Pinzon de Colombia y Ehud Barak de Israel, reunidos para fortalecer "cooperación militar" (Terrorismo de Estado)


Solo con una Colombia en estado de guerra interna podrán poner en marcha sus planes de recuperar el control político, económico y militar de toda la región, o por lo menos evitar que el "nuevo socialismo" se propague.


Ministros de Defensa de Israel pasando revista a tropas colombianas 


Actualización Octubre 11/14:

La declaraciones del secretario de Defensa de los EEUU durante su reciente visita a Colombia y que incluyo reuniones con el presidente Santos, su ministro de Defensa y altos mandos militares, corroboran lo que hemos discutido anteriormente: "Tener paises como Colombia que avanzan y muestran la clase de liderazgo que Colombia ha demostrado, y con las capacidades, entrenamiento que tienen, es un inmenso recurso para el mundo, para las Naciones Unidas y seria muy importante para los intereses de EEUU alrededor del mundo".

El Secretario de Defensa, Chuck Hagel, acompañado de sus súbditos colombianos, pasa revista a sus tropas colombianas y le da instrucciones a uno comando  mercenario de la base de Tolemaida

Traducción de Declaraciones del secretario de Defensa de EEUU: Aun si Colombia acuerda terminar la guerra con las FARC, no permitiremos que el inmenso, monstruoso aparato militar que hemos creado sea desmontado porque lo necesitamos para las guerras perpetuas que libramos alrededor del mundo, incluyendo las que iniciaremos en la region de Latinoamérica para recuperar el dominio de los paises que se nos han salido de control.




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