jueves, 21 de noviembre de 2013

A propósito de la carrera presidencial y la posible re elección de Juan Manuel Santos

Patética la reacción de los medios prepago y de la opinión pública en general con ocasión del anuncio oficial de Juan Manuel Santos de buscar un segundo periodo presidencial. Lo permite la constitución desde la primera trágica administración de Uribe, así que de no ser por una incapacidad física o impedimento penal, es apenas obvio que todos los presidentes en ejercicio busquen la re elección.

Cuál es entonces el motivo del despliegue noticioso y la exagerada reacción de todos los sectores de opinión?

Más patético aun!  Cuál es el infundado temor por las actuaciones del presidente como candidato? Acaso la constitución establece que sus funciones presidenciales se suspenden durante el periodo de campaña?

Durante la campaña presidencial Santos debe continuar con la ejecución de sus planes y programas; incluso si lanza nuevos programas que sean considerados populistas, esa es una actuación legítima, propia de su función gubernamental.

La tragedia del pueblo colombiano es tal que solo como resultado de la re elección tal vez algunos de sus inmensos problemas puedan ser atendidos, precisamente porque el escenario de la campaña política es el único momento en que el presidente candidato puede interesarse realmente en mostrar resultados.  Y esa es la única ventaja sobre el resto de los candidatos, quienes solo dependen de su perorata y capacidad para convencer de que sus promesas de campaña se convertirán en realidad. 

Pero dentro del sistema corrupto, criminal y disfuncional actual, lo que quienes votan no ven es que, una vez el presidente es elegido, re elegido o no, la situación del país retornará al curso trágico que tenía antes de las elecciones: retoma del poder por parte de los verdaderas estructuras e individuos que ejercen el poder: las mafias políticas y empresariales criollas, quienes a su vez actúan como agentes de los poderes trasnacionales: el gobierno de los EEUU, su círculo de gobiernos capitalistas aliados, y por su puesto sus multinacionales.

Ah….y la paz?! La paz de Colombia no depende ni de Santos ni de quien lo suceda. Los  analistas del establecimiento y medios prepago podrán seguir especulando sobre el grado de amnistía que Santos debe otorgar a las FARC, como factor político determinante en las próximas elecciones.  Aparte de ser un elemento de campaña distractor, el verdadero objetivo es manipular, confundir y vender la idea de que tal como avanzan las negociaciones de paz que se desarrollan en La Habana más temprano que tarde el país podría quedar en manos de unos “terroristas que por más de 50 años han atacado al pueblo colombiano”.  La propaganda no se limita a distorsionar la realidad sobre el origen y actores del conflicto armado; esto es la miseria, exclusión y opresión a que ha sido sometido el pueblo, y que dio origen a que unos colombianos se armaran para enfrentar al establecimiento político y económico.  Lo que hay detrás es el propósito  mezquino de continuar escondiendo y exculpando a los verdaderos victimarios del pueblo colombiano: la camarilla de criminales que han ostentado el poder desde la mal llamada independencia, aupados y protegidos por sus patrones internacionales…

Bajo este escenario no es de pesimistas concluir que la paz en Colombia es un imposible.  Los verdaderos determinadores de que el conflicto se acabe no son los peleles que juegan el papel de gobernantes, sino los poderes extranjeros que los han elegido, los protegen y los enriquecen,  en contraprestación porque les permitan seguir explotando, saqueando el patrimonio nacional, y usurpando la soberanía nacional como enclave para ejercer y mantener el control geopolítico y económico en otros países de la región.  Y ese escenario solo lo pueden seguir disfrutando manteniendo un conflicto interno que les sirve de pretexto para justificar la militarización del país, y con ello la represión de cualquier movimiento social o político que ponga en riesgo sus intereses…

Buscar en este blog