domingo, 4 de octubre de 2009

La masacre de El Salado y las manillas de la conciencia nacional!!


Preguntábamos en una nota anterior por el propósito de las miles de manillas que estaban circulando in insertos de revistas y distribuidas a través de campañas en empresas radiales. Detrás de esta campana, al parecer, está la empresa privada, dentro de la cual sobresalen empresas como Coltabaco, Coco Cola, la Fundación Semana y otras tantas.

El propósito, según la propaganda de los periodistas prepago de las empresas radiales que las promueven y distribuyen, es despertar conciencia en la población colombiana sobre los horrorosos asesinatos ocurridos en el 2000 y solidarizarse con las víctimas. Dicen también que las empresas patrocinadoras de esta campana, es decir las que han pagado por la elaboración y distribución de las manillas, aportarán unos recursos económicos (no dicen cuanto) para ejecutar obras básicas de infraestructura como acueductos, alcantarillado y otras obras comunitarias en el municipio de El Salado. No dicen nada sobre la indolencia del narcogobierno de Uribe y el abandono total de la población, pues programas reales de reparación de las victimas como devolución de tierras expropiadas, asignación de tierras adicionales, proyectos productivos y comerciales que permitan al municipio recobrar la autosuficiencia productiva y económica que tenía antes de la masacre, no han estado ni estarán en la agenda del narcopresidente. Aunque para ser justos si los han tenido en cuenta,….. se nos olvidaba mencionar la promesa de las mil hectáreas que les hizo hace más de dos años el entonces ministro de agricultura, la hiena Arias.

Respecto del primer propósito hay que decir sin embargo, que fuera de la reacción mediática emocional condenando los hechos y el sentido de compasión pasajero hacia las miles de víctimas de esta masacre, los resultados han sido pírricos pues luego de más de tres semanas de campaña publicitaria, el nivel de concientización y simpatía para con las victimas no ha sido suficiente como para que el pueblo colombiano salga a las calles a protestar vehementemente en contra del estado, no solamente por el crimen de estado que se cometió sino exigiendo una reparación y compensación inmediata de las víctimas; y sobre todo porque se judicialice a los verdaderos promotores de esta masacre. Pero claro, que se puede esperar de un pueblo ignorante que desconoce la realidad de los hechos y consume, sin siquiera masticar, todo lo que los medios prepago les presentan como verdad.

No hemos escuchado por ejemplo, que aprovechando esta campana, los periodistas hagan énfasis en que este, como todas las masacres de civiles inocentes que antecedieron y siguieron a la de El Salado, fueron cometidas con la complicidad sino con la participación directa de agentes del estado colombiano y del gobierno gringo. Reportes clasificados del gobierno gringo recientemente hechos públicos por el Archivo de Seguridad Nacional (National Security Archive) no les merece a estos periodistas prepago el más mínimo comentario. Este informe muestra todas las evidencias de cómo el comandante de la brigada de infantería de marina de la época, Almirante Rodrigo Quiñones, participó activamente en la planeación, ejecución de la masacre y posteriores manipulaciones judiciales para tapar este horrendo crimen. Tampoco el informe elaborado por Memoria Histórica sobre esta masacre ha tenido la divulgación que merece dados los graves hechos encontrados por el grupo de investigadores colombianos. Este informe debería haber sido no solo caratula y noticia titular de todas las revistas y periódicos nacionales sino referencia permanente para el seguimiento de los procesos judiciales que hayan en curso (si es que los hay) y material de divulgación masiva para que el ciudadano del común conozca, por lo menos, parte de la historia criminal del paramilitarismo en complicidad con agentes del estado.

A la galería parece no caberle en la cabeza que “no hay peor y más horrendo crimen de la humanidad que el cometido contra civiles inocentes por parte del estado”.

Respecto del segundo propósito de la campana de las manillas, si se trata de darle publicidad a las empresas que supuestamente la financiaron, los resultados no podían ser mejores. Empresas como Coca Cola, hoy goza de mayor reconocimiento nacional como una empresa sensible a las tragedias que han sufrido miles de víctimas. A los periodistas prepago se les olvida recordarle a la gente que Coca Cola, por ejemplo, ha apoyado financiera y logísticamente actividades de grupos paramilitares en Uraba, es decir, actividades criminales de los victimarios de las victimas con las cuales hoy se solidarizan.

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