domingo, 7 de agosto de 2011

A propósito de noticias que no son noticia ni reflejan la realidad nacional

Son muchas las noticias que no deberían ser noticia, menos cuando se presentan como verdades que no lo son, y que como tal deberían ser inmediatamente controvertidas y develadas como lo que realmente son: pura propaganda.
Una de ellas, como era de esperar, es el corte de cuentas del primer aniversario del gobierno de Santos, y en especial el recuento y magnificación de sus logros,  dentro de los cuales se resalta el haber consolidado la “unidad nacional”.  
Al respecto lo que hay que decir es que la verdad y realidad son totalmente opuestas a lo que el gobierno y su prensa de bolsillo quieren hacer creer; pues este “logro” no es más que  el contubernio político que el gobierno de Santos negoció con la mayoría del congreso de la republica, del cual el único partido minoritario que no participa es el Polo Democrático.  Lo insólito es que ese contubernio montado alrededor del partido de garaje que creó el narcoparauribismo sea presentado como el mayor logro, pues lleva implícito que es benéfico para la gobernabilidad de la nación y la sociedad en general.
Lo primero que hay que rechazar es el uso del término “nacional” y llamarlo como lo que es: una componenda politiquera montada para garantizar que los planes siniestros de Santos y los que quedaron sin terminar del anterior gobierno sean aprobados sin mayor oposición, distinta de las denuncias que pueda hacer la bancada minoritaria del Polo Democrático, las cuales serán por supuesto minimizadas o satanizadas con la estrategia de que ese partido no quiere que el país mejore; o peor aún, que son antipatriotas.
En segundo término, el contubernio que Santos y su prensa de bolsillo presentan como logro también debe ser visto como una afrenta a la ya de por si diezmada democracia, pues en la práctica lo que significa la mal llamada unidad nacional es la cooptación de lo que queda de los partidos políticos tradicionales por parte del narcoparauribismo. Repudiable que Santos invoque precisamente el termino “democracia” para responder a las justificadas preocupaciones de la rama judicial con ocasión del proyecto de amordazamiento de la justicia que tramita en su congreso de bolsillo.
A cuales debates se referirá Santos cuando les responde a los magistrados que expresan sus preocupaciones por el proyecto de reforma a la justicia, si esos “debates” precisamente serán  realizados por un congreso cooptado?
Se referirá acaso a las negociaciones por debajo de la mesa ya adelantadas con el ex presidente Uribe y con los jefes de los seudopartidos que hacen parte de esa componenda politiquera que él llama ‘unidad nacional”?
O se referirá acaso a los sainetes que montan en el congreso para que la galería quede convencida de que allí realmente ocurren debates en torno a proyectos legislativos y políticas que afectan los intereses de la sociedad?



Otra noticia que no es más que pura y burda propaganda es la favorabilidad y aceptación de Santos.  Dejando de lado la discusión sobre la credibilidad de las encuestas que le dan una favorabilidad de más del 80%, la lectura que harán, no solo cualquier colombiano medianamente informado sino ciudadanos extranjeros y organizaciones internacionales que conocen la realidad nacional, no es que Santos es un presidente popular menos que es competente y muy efectivo en solucionar las necesidades de sus gobernados; sino que los ciudadanos colombianos, o son muy estúpidos o conformistas con sus propias desventuras, o la propaganda oficial es tan efectiva que lo poco que puedan pensar negativamente de Santos es efectivamente contrarrestado y transformado en favorabilidad.
De la historia reciente se puede concluir que la favorabilidad del presidente de turno es una combinación de estupidez/conformismo/borreguismo que hace parte de la configuración mental/cultural del colombiano típico; efectiva propaganda oficial, y de una bien diseñada estrategia de adoctrinamiento a través de los medios prepago, la cual incluye asfixia mental y emocional mediante programas radiales y televisivos que capturan/constriñen totalmente la poca capacidad de discernimiento de los colombianos. Estos programas incluyen, telenovelas, reinados, futbol a toda hora, mal llamados noticieros que realmente son espectáculos de celebridades, reality shows, y por supuesto, segmentos de ofertas de dudosos productos para la salud y belleza, oficios religiosos, sesiones de curaciones milagrosas, etc., etc.
De ahí que no debe causar sorpresa que el presidente más corrupto, el más inepto, el más cínico, un mafioso y paramilitar, haya logrado (y aun como ex presidente) índices de aceptación y favorabilidad por encima del 70% y durante los 8 años que oprimió, explotó, robó, persiguió y extermino al pueblo colombiano. Un record que cualquier presidente del mundo, incluido los dictadores, envidian.

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