viernes, 30 de abril de 2010

Los Rostros de los Niños Sicarios de Pereira: El Rostro de una Sociedad Enferma




Que insólito!!!!. La mal llamada sociedad colombiana esta consternada por la supuesta vulneración de los derechos de unos niños que participaron en el documental sobre la tragedia del sicariato en Pereira, filmado por el Canal 4 de España.

Esta misma sociedad….. decante, enferma, insensible, indiferente, aletargada mentalmente, arribista, mafiosa que protesta por que los rostros de estos niños son mostrados en el documental y porque atentan contra la “buena imagen” del país de la pasión.......cierra los ojos, bloquean sus mentes, se tapa los oídos y permanece inamovible ante la sistemática violación de los derechos fundamentales que han sufrido no solo estos niños que aparecen en el documental sino toda la niñez del país invisible por parte del propio estado (que supuestamente esta para garantizarlos); en incluso por parte de la misma sociedad.

A cualquier observador internacional, incluyendo los propios periodistas que filmaron el documental, les va a parecer insensato y ridículo que las autoridades nacionales y locales salgan ahora a amenazar con que iniciaran demandas ante el gobierno nacional y español por haber mostrado los rostros de los niños, al tiempo que guardan un silencio cómplice frente a los continuos abusos y violaciones de los derechos fundamentales a que han sido sometidos estos niños, y que es precisamente la causa principal por la que terminan de sicarios, paramilitares, guerrilleros o debajo de los puentes aspirando boxer. La estupidez y cinismo se refleja mas pateticamente en la Directora de Binestar Familiar cuando declara que en aras de "protejer a nuestros ninos" los periodistas extranjeros seran demandados por las injurias, calumnias y danos y perjucios causados a estos ninos, a la imagen de Pereira y la del pais en general. 

Recordémosle a esta sociedad enferma cuales son los más elementales derechos humanos que el estado (que esta patetica senora directora del Bienestar representa) le ha negado sistemáticamente a la niñez desamparada de Colombia:

Derecho a la vida y a tener una infancia normal – Cuantos millones de niños son traídos al mundo por padres a quienes el estado no les ha brindado oportunidades laborales que les permita proveerles una vivienda digna, condiciones sanitarias adecuadas y suplirles las mínimas necesidades alimentarias. Como consecuencia de la falta de estos derechos fundamentales, muchos de estos niños ni siguieran alcanzan la edad de adolescencia, pues miles mueren por desnutrición o por falta de atención médica oportuna. Los que tienen la suerte (o mala suerte?) de llegar a la adolescencia se convierten en presas fáciles de los grupos armados ilegales pues la pobreza y exclusión social los ha llevado a escoger el camino menos peor. Al final, estos niños hijos de la violencia y la injusticia social, terminan asesinados en medio de un conflicto interno que el gobierno del narcopresidente Uribe (y todos los que le han antecedido) se niega a reconocer y mucho menos a solucionar sus verdaderas raíces: pobreza, exclusión social, narcotráfico, ilegalidad, injusticia social, concentración de la propiedad, desempleo….

Derecho a la educación – A cuantos millones de niños el estado les ha negado la oportunidad de terminar como mínimo una educación primaria al no proveer una cobertura suficiente que llegue a las regiones más remotas, ni unas instalaciones educativas adecuadas con profesores bien preparados y bien pagados. Esto, sumado a las condiciones de pobreza absoluta en que viven millones de hogares colombianos, conduce a que estos niños se vean forzados a trabajar para ayudar a la subsistencia de su familia, o como se menciono atrás, a engrosar las filas de la delincuencia, indigencia, lucha armada,…

Derecho a la salud – Sumado a la tragedia humana a que son sometidos millones de niños por la guerra suicida que ha emprendido este narcogobierno en contra de la insurgencia, cuantos otros cientos de miles de niños no alcanzan la edad adulta por la carencia de una atención básica pero efectiva en su salud, debido a la escasa y deficiente cobertura hospitalaria y de centros de atención básica, y a la ineptitud, negligencia y corrupción que impera en los ministerios y las instituciones que definen la política y/o administran el sector de la salud de los colombianos. No son una desafortunada coincidencia, hechos recientes como la muerte del niño en el municipio de Nimaima (a hora y media de Bogota!!) debido a la carencia de medicinas apropiadas y a la negligencia del medico de turno.

Lo insólito es que este narcogobierno presenta como gran logro la ampliación de la cobertura del Sisben, que según sus cifras cubre ahora a más de 23 millones de pobres colombianos. Lo que no menciona son los abusos y codicia de las entidades prestadoras de salud y las tragedias que tienen que pasar los afiliados al sistema para que les formulen un “mejoral”. Menos contarle a los colombianos que bajo el pretexto de estimular la inversión extranjera (su aplaudida confianza inversionista), las multinacionales farmacéuticas, además de haber obtenido generosas exenciones tributarias, tienen ahora vía libre para poner los precios que se les da la gana a los medicamentos, acaparar el mercado nacional e impedir la competencia de los laboratorios que producen medicamentos genéricos y mas baratos.

Este narcopresidente es tan inescrupuloso que se ha lucrado (y ha lucrado a sus secuaces) hasta del arrebatamiento de un derecho fundamental como es la salud de los colombianos.

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