miércoles, 20 de octubre de 2010

QUE HACER CON EL DAS??

La opinión publica nacional sigue consternada  y a la expectativa de lo que pueda pasar con las investigaciones penales en contra de los agentes y directivos del DAS que ejecutaron el plan de persecución y hostigamiento contra jueces y opositores del gobierno de Uribe. Tal vez por lo repudiables que resultan las revelaciones de cada día y los detalles de cómo se realizaban las cacerías y persecuciones de los blancos políticos (cuando no asesinatos), el análisis de los hechos, incluso por parte de los propios afectados, no trasciende mas allá de la condena y el rechazo.   

Todo el mundo, al igual que los afectados, por supuesto esperamos que los responsables de estos actos criminales, incluido el presidente Uribe, sean juzgados y condenados ejemplarmente; pero la discusión debería plantearse también sobre la base de que estos hechos no son nuevos (ni serán los últimos), y que lo único que los distingue de lo que históricamente ha hecho el DAS es la magnitud y la manera sistemática, burda y abierta en que ocurrieron durante el gobierno de Uribe. Frente a esta realidad, el debate central no debería ser el planteamiento de alternativas de reformar el DAS sino la inconveniencia de que siga existiendo. Por naturaleza, el DAS es una maquinaria de persecución política y como tal su razón de ser no es otra que asegurar la protección de los intereses de las oligarquías/elites económicas y su establecimiento político, a través del cual ejercen el control del pensamiento y la movilidad de los ciudadanos. Elites y establecimiento que siempre estarán  dispuestas a neutralizar/eliminar cualquier amenaza que atente contra sus privilegios e intereses políticos y económicos, y contra los intereses del gobierno gringo y sus multinacionales que son en ultimas quienes sostienen y alimentan a esas elites en calidad de sus clientes locales.

Y es que si se analiza la historia de las actuaciones de cualquier estructura policial secreta que dependa directamente del gobierno, no solo en Colombia sino en toda Latinoamérica por poner ejemplos más cercanos, no se requiere ningún análisis profundo para llegar a la conclusión de que agencias de inteligencia como el DAS, son la réplica exacta de lo que son la CIA y el FBI para el gobierno de los Estados Unidos. La historia de persecuciones políticas de estas agencias gringas ha sido exhaustivamente investigada y copiosamente documentada. El reconocido historiador y crítico agudo del sistema político gringo y de su política exterior Howard Zinn, menciona en uno de sus últimos libros algunos de los hechos más representativos de persecución ocurridos desde la década de los 50’s y hasta la era Reagan, entre cuyos blancos aparece incluso Martin Luter King quien fue objeto de intensos acosos por parte del FBI especialmente entre 1963 y hasta su muerte en 1968. Su delito: defender y luchar por los derechos civiles de la población negra!!.

En Colombia la historia no es diferente. No es sino traer a colación la participación directa del DAS en el asesinato de Luis Carlos Galán (crimen recientemente reabierto por las últimas pruebas que demuestran la participación del DAS), la desaparición de todos los líderes de la UP; y si se quiere ir mucho mas atrás, el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán….todos crímenes de estado,….. planeados, coordinados y ejecutado (o co-ejecutados) por agentes del DAS y siguiendo ordenes directas del establecimiento de turno, en desarrollo de oscuras políticas dirigidas a eliminar  líderes políticos y activistas sociales que eran vistos como una amenaza dado que las reformas estructurales que planteaban en sus discursos políticos o los derechos que reclamaban iban en contravía de los intereses de las oligarquías locales, los mentores gringos y sus multinacionales.

Bajo un sistema político e institucional totalmente co-optado por las oligarquías y las mafias criminales, es utópico pensar en la eliminación del DAS, no obstante el debate en si mismo constituye una gran oportunidad para que la opinión publica reflexione sobre si realmente disfrutamos de ese derecho del que tanto hacen alarde los gobiernos, politiqueros y sus medios prepago: que a diferencia de otros países vecinos, en Colombia si hay libertad de expresión, conciencia, opinión, prensa y disentimiento. No solo los hechos recientes sino una revisión superficial de la historia les demostraran que todo eso no es más que retorica, propaganda…una farsa. Las opiniones y pensamientos críticos, y el derecho a la protesta solo son permitidos en la medida que para el establecimiento no constituyan  una amenaza para la “institucionalidad y seguridad nacional” (el pretexto de las últimas décadas en reemplazo de la declaración del estado de sitio que tan frecuente se implantaba hasta la era Turbay).

La diferencia en la manera como se manejan estas “perturbaciones” en un estado totalitario como Colombia y uno que se autoproclama “artífice y protector de la democracia” como en Estados Unidos, es que en Colombia en la mayoría de los casos, las fuerzas policiales asesinan vilmente a los opositores y rebeldes (léase, profesores, líderes sindicales, activistas de derechos humanos, periodistas, estudiantes, supuestos guerrilleros….) mientras que en Estados Unidos los despiden de sus empleos, los desacreditan política y socialmente, los relegan,…y en algunos casos los judicializan. Claro está que la “benevolencia” de los gringos comparada con la crueldad del estado colombiano, solo es mostrada en su propia casa. Por fuera de sus fronteras, cometen y patrocinan los más horrendos crímenes y actos terroristas. 

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