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jueves, 24 de octubre de 2013

Sin reforma al fuero militar la impunidad seguirá siendo rampante

Patético el alboroto generado por el fallo de la Corte constitucional al declarar inexequible la ley de reforma del fuero militar.

Con reforma al fuero, sin reforma, o incluso sin fuero, la impunidad de los múltiples y sistemáticos crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra, genocidios, violaciones de derechos humanos, etc., cometidos por las FFMM, ha sido y continuará siendo rampante.

El único problema para Santos es que no podrá esgrimir como defensa de la impunidad sobre esos crímenes el hecho de que existe un marco legal, y que son unos jueces los que determinan la “inocencia” de los criminales implicados.   Los colombianos decentes  y la comunidad internacional seguirán viendo la impunidad que predomina en el país como el reflejo de la podredumbre y corrupción que predomina en el sistema judicial colombiano.

No es sino revisar los resultados de las investigaciones por los horrendos crímenes mal llamados “falsos positivos”.  Apenas unos pocos soldados, suboficiales y oficiales de bajo rango han sido judicializados y condenados;  un porcentaje mínimo comparado con el escandaloso número de casos denunciados y de inocentes víctimas (más de 3.000).


Los oficiales de alto rango siguen intocables, principalmente aquellos que ocupan altas posiciones de mando y dirección dentro de las FFMM,  quienes están allí precisamente por sus estrechos vínculos con el estado paramafioso/terrorista y las mafias políticas y empresariales que lo controlan.

Por el contrario, y para aumentar aún más la injusticia y desprecio por las víctimas, estos criminales de tres soles son premiados con embajadas, y hasta hacen parte del equipo del gobierno en las negociaciones de paz con las FARC. Pero la desfachatez del gobierno de Santos no para ahí. Los defiende asi sea recurriendo a las argucias más insólitas cuando los gobiernos de otros países, a los que son enviados como diplomáticos, los rechazan.  En estos países, los horrendos crímenes que han cometido los “héroes de la patria” no son tolerados, mucho menos que las misiones diplomáticas colombianas sean convertidas en guarida de asesinos de cuello blanco.

Pero el mayor cinismo y desprecio del gobierno de Santos con los colombianos queda develado con ocasión de su reacción al fallo de la Corte Constitucional.  Ha anunciado que con mensaje de urgencia presentará un proyecto de ley para crear un fondo económico para la defensa de los militares involucrados en crímenes y violaciones de derechos humanos. Es decir, no satisfecho con el dolor y devastación causados a cientos de miles de familias colombianas,  ahora pretende que sean las propias  víctimas, y en general todos los colombianos, quienes paguen por la defensa de sus victimarios en los estrados judiciales.  País de Mierda!

domingo, 16 de diciembre de 2012

El fuero militar, una extensión del fuero civil que ya disfrutan criminales de las elites mafiosas, políticas, empresariales, y de la alta sociedad


Tras la reforma constitucional mediante la cual se reformó el fuero militar, es inevitable recordar delitos atroces cometidos por militares que podrían quedar en la impunidad si son juzgados por jueces militares.

Ya se ha comentado bastante sobre los atroces crímenes cometidos por miembros del ejercito en desarrollo de un política de gobierno de mostrar resultados en la guerra contra la guerrilla; crímenes a los que eufemísticamente, para distorsionar su horrorosa magnitud, se les llama “falsos positivos”. Todos los juristas honestos y defensores de derechos humanos, nacionales e internacionales, coinciden en que estos crímenes de lesa humanidad quedarán en la impunidad si son trasladados a la justicia militar, lo cual es prácticamente un hecho si se tiene en cuenta que el delito de ejecución extrajudicial que quedo excluido del fuero militar, no está tipificado en el código penal.

Pero este no es el único crimen aberrante que quedará en la impunidad. Los delitos asociados con violencia sexual también podrían pasar a la corte de absoluciones de la Justicia Penal Militar. El horroroso caso del oficial del ejercito que violó y asesinó a dos niños en Tame, Arauca, es solo uno de los tantos crímenes recientes que vienen a la memoria, que son recurrentes y que con fuero militar ampliado quedarían totalmente impunes.  Y aun sin fuero, no es sino recordar las estratagemas perversas y criminales utilizadas por la defensa del militar asesino; la que, para colmo de la perversidad, fue pagada con recursos recaudados del bolsillo de todos los colombianos, incluido el padre de las victimas.

Este crimen es uno de los tantos que llevan a preguntarse si no serán mas criminales los abogados defensores que el propio militar asesino contra quien desde el inicio del proceso ya existían pruebas innumerables y tan contundentes que no admitían ninguna duda de su culpabilidad. Pero no, en este como en otros casos repudiables, sus abogados defensores recurrieron a practicas de defensa igual o mas criminales que el propio crimen  cometido por su defendido, todo con el propósito de buscar su absolución, limpiar su nombre y consecuentemente, limpiar la imagen criminal del ejercito de Colombia.

Practicas criminales que, entre otras, incluyeron la fabricación de testigos, amenazas al padre de las inocentes víctimas y a la juez que investigaba el crimen, montajes burdos para culpar a la guerrilla y hasta el asesinato de testigos clave en contra del acusado.

No se necesita tener sino un mínimo de moralidad y sentido de lógica para recrear lo que debería ser el ejercicio honesto de la profesión de abogado defensor. En efecto, una vez contratado, lo primero que como defensor debe establecer con claridad es si su defendido es  culpable o no de los delitos que se le adjudican. Para ello primero que todo debe buscar que el acusado le confiese si cometió o no el delito; y si no lo logra en las primeras sesiones de trabajo, confrontarlo con las pruebas que la parte acusatoria este presentando y así llevarlo a que le demuestre y confirme sus primeros testimonios de inocencia, o por el contrario, se rinda y le confiese su culpabilidad, y esta vez con todos y los mas mínimos detalles de los hechos, antes, durante y después de cometido el crimen; pues no de otra manera el abogado defensor puede diseñar una estrategia de defensa. Así su defensa sea solo tendiente a lograr que al acusado se le imponga una pena mínima en consideración a elementos atenuantes como antecedentes de salud mental, etc., o que se le juzgue por un delito conexo para el cual las penas no sean tan severas. Pero no, sea que su cliente le confiese su culpabilidad o que el defensor se convenza de ello basado en las pruebas y evidencias de la parte acusatoria, lo que se da en la practica es una especie de asociación para delinquir que obviamente al defensor le representa sustanciales incrementos en sus honorarios, pues de lo que se trata es demostrar que su cliente no es el criminal que todas las pruebas y evidencias lo señalan como tal.

Los cursos que han tomado crímenes horrorosos como la violación y asesinato de los niños de Tame, el asesinato del estudiante de los Andes, Luis Andrés Colmenares, el asesinato o golpizas de esposas por parte de miembros de la fuerza publica o personajes de la política nacional o local, etc., demuestran la perversidad y mentalidad criminal que predomina en la gran mayoría de los abogados colombianos que ejercen como defensores de crímenes abominables. 

Abogados como Jaime Lombana, Jaime Granados, Abelardo de la Espriella y muchos otros que irónicamente gozan de reconocimiento y fama como grandes defensores, por el contrario deberían ser objeto no solo de repudio nacional sino criminalizados y juzgados ejemplarmente, pues no hay un caso en el que los acusados no sean presentados como inocentes angelitos hasta el ultimo minuto del proceso, aun en contra de las mas contundentes evidencias en contra de sus defendidos. La pregunta que surge entonces es, ¿acaso encubrir un delito, o recurrir a artimañas de defensa de criminales como fabricar o amenazar testigos y jueces, amenazar familiares de víctimas, etc., no son actos criminales igual o peores que los que cometieron sus defendidos?

Estos abogaduchos criminales que posan de baluartes y defensores de la justicia nunca aceptan que sus defendidos cometieron crímenes y por lo tanto tampoco nunca asumen una posición de defensa con miras a que se les reduzca sus penas, incluso que se los exonere de ciertos delitos o que se les permita ciertos beneficios durante su permanencia en prisión. Lo irónico es que ante tanto reconocimiento por sus éxitos defendiendo criminales, estos abogados, en no pocas ocasiones, también son contratados por la parte acusatoria dentro de procesos que involucran crímenes de resonancia nacional. Un ejemplo es el proceso por el asesinato de Andres Colmenares, en el que Lombana esta defendiendo a la familia de Colmenares y Granados a los presuntos asesinos y complices. Todo parece indicar que los acusados serán absueltos, es decir que el caso lo ganará la defensa, pero no porque Grandos sea mejor que Lombana sino porque los que pagan los inmensos honorarios de Granados hacen parte de elites privilegiadas de Bogota que tienen fuertes y estrechas  conexiones con las mafias que ostentan el poder politico del pais, mientras que los clientes de Lombana pertenecen apenas a la clase media de provincia.

El caso de Colmenares demuestra tambien en ultimas que no es  que personajes como Lombana y Granados sean los mejores abogados y defensores de criminales sino que sus éxitos se derivan del hecho de que las familias de sus clientes ponen a su servicio todo el aparato gubernamental, judicial y hasta el militar (y el paramilitar) para que pongan en marcha cualquier estrategia de defensa, así sea la mas perversa, ilegal y criminal. Y todo sin que corran el riesgo de que terminen acusados de prácticamente encubrir los crímenes de sus clientes, ni de violar el código penal y la constitución que dicen defender. El acuerdo que prevalece ente acusado y defensor es "tu me defiendes y logras limpiar mi nombre, y yo te hago mas rico y te ayudo a aumentar tu fama de mejor abogado del pais".

No obstante el blindaje del que gozan estos abogados, la otra pregunta que surge es ¿desde el punto de vista ético y moral, en que momento del proceso y defensa de un criminal contra quien pesan todas las evidencias, la sociedad debe empezar a cuestionar la honestidad y ética del abogado defensor, y pedir que sus actuaciones sean igualmente objeto de investigación por parte de las autoridades judiciales pertinentes?

La respuesta es inmediata y solo requiere repasar lo dicho anteriormente.  El punto de quiebre de la línea que distingue el trabajo honesto de un abogado del de un criminal es el momento en que testigos clave son desparecidos o aparecen asesinados, testigos falsos son llevados a las cortes y luego desenmascarados, familiares de víctimas e incluso los jueces que investigan los casos son amenazados o demandados penalmente, montajes y argucias jurídicas son utilizados para dilatar los procesos, etc., etc.

Si se repasan los hechos judiciales mas recientes, estas y muchas otras estratagemas criminales  son el común denominador en todos los procesos  penales que involucran  a figuras de las elites y mafias políticas y empresariales, a miembros de las clases sociales privilegiadas, e incluso en procesos contra reconocidos criminales y de amplia trayectoria, quienes por sus inmensas fortunas, originadas  precisamente de sus actividades criminales, se pueden dar el lujo de contratar como defensores a abogados también criminales pero que gozan de fama y reconocimiento social como Jaime Granados y Jaime Lombana.

Con ocasión de la reciente ampliación del fuero militar, y con abogados y jueces militares que siguen y admiran la trayectoria criminal de Granados y Lombana, las elites de las milicias también empezaran a disfrutar con plenitud de la inmunidad que el fuero penal civil de facto les ha otorgado a las elites mafiosas, políticas y empresariales de esta banana Republica de Colombia.

martes, 11 de diciembre de 2012

La Reforma del Fuero Militar, Preambulo del Plan de Guerra de Santos......Y de Sus Patrones


Desde mucho antes de que se hicieran públicas las supuestas intenciones del gobierno de Santos de iniciar negociaciones de paz con la guerrilla de las FARC ya habíamos anticipado en este blog que el proceso de paz era una farsa.

Un conocimiento mínimo pero objetivo de los hechos históricos asociados al mismo conflicto y sus orígenes, del contexto económico y político bajo el que se ha gobernado al país desde la mal llamada independencia, y de la dependencia y subyugación total a los intereses políticos y económicos de fuerzas extranjeras, con los EEUU a la cabeza, llevan a ver con claridad el por qué de la permanencia del conflicto interno y de las intenciones reales que hay detrás de cada supuesto proceso de paz.

Pero en esta ocasión ya ni siquiera se necesita conocer a cabalidad la historia ni la situación actual de ingobernabilidad del país. Lo único que se requiere es tener un mínimo de capacidad para ver la lógica de los hechos mas recientes, establecer las conexiones entre unos y otros hechos, y plantearse unos mínimos interrogantes.

Dentro de esos interrogantes, el principal es el por qué de la urgencia para reformar el fuero militar, el cual está siendo aprobado en el día de hoy, aun a costa de ir en contravía de las criticas y cuestionamientos de organizaciones internacionales de derechos humanos, incluida la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, y de opiniones bien sustentadas de respetables juristas e intelectuales nacionales e extranjeros.

La afrenta y el desprecio de Santos por las opiniones que han expresado quienes se han opuesto a la reforma del fuero militar no puede tener lectura distinta  que la  necesidad de rodear de impunidad la cadena de crímenes y abusos de derechos humanos que se aproximan y que se convertirán en acciones cotidianas con ocasión del recrudecimiento de la guerra contra la guerrilla, contra las organizaciones políticas de izquierda, sindicatos y contra la población en general.  Plan de recrudecimiento de la guerra que ha sido formulado y ha avanzado paralelamente con la farsa del proceso de paz en curso.

Si no es así, entonces por qué la necesidad y el afán de reformar el fuero militar? Si las intenciones de Santos de sacar adelante el proceso de paz son genuinas, no se supone que al final de las negociaciones con la guerrilla ya no habrá conflicto interno?.  Qué fundamento tienen entonces las “preocupaciones” de los militares de que su capacidad de combate se ve diezmada bajo las actuales condiciones y alcance del fuero militar? Si ya no habrá conflicto y enfrentamientos con los grupos guerrilleros, a que combates se refieren?  A caso a los combates que sostendrán con los grupos paramilitares? (bandas criminales según ellos).  No era acaso que los militares estaban impedidos por la constitución para hacer frente a las bandas criminales?

Que explicacion tiene el gobierno de Santos para la continua verborrea incendiaria contra el proceso de paz de su ministro de defensa, quien no pierde oportunidad para descreditar a la guerrilla y atribuirles acciones contra la poblacion civil que son montajes del propio ejercito, como los recientes ataques a la poblacion de Caloto, Cauca?

Por que creen que altos consejeros de seguridad de Obama estuvieron recientemente en la Casa de Narino? A hablar de paz, de derechos humanos, de reformas sociales de fondo, de asistencia para frenar la corrupcion e impunidad?

Todas las anteriores preguntas tienen una sola respuesta. El gobierno colombiano, con la asistencia (y bajo las ordenes) del gobierno de los EEUU, está preparando el terreno para un escalonamiento del conflicto, luego del rompimiento de las negociaciones con la guerrilla, lo cual ocurrirá antes de la fecha fijada por Santos para supuestamente firmar un acuerdo de paz (Noviembre de 2013).  Y como ha ocurrido también en el pasado, las causas para el rompimiento de las negociaciones serán atribuidas a las FARC.

Señores negociadores de las FARC: Sorprendería si otra vez caen en la trampa de esperar a que sea el gobierno el que se levante de la mesa de negociaciones. Háganlo ustedes y lo mas pronto posible. Esta vez no será el montaje del secuestro de un avión el hecho determinador y usado como pretexto por el gobierno para romper los diálogos.  A todo el mundo le han hecho creer que vivimos en la era del “terrorismo”, y dentro de esa “lógica”, serán actos terroristas los que se cometerán en su nombre para desacreditarlos, justificar el fin de las negociaciones y sobre todo, para combatirlos con todas las armas (incluyendo la del terrorismo), la tecnología y hasta con la participación directa de soldados norteamericanos. Esta vez el nombre que le darán al recrudecimiento de la guerra no será ni Plan Colombia, ni Plan Patriota, sino “cruzada contra los terroristas de las FARC”; eso si, no será una cruzada para acabarlos, sino controlada para mantener el conflicto vivo y así justificar la consolidación de la militarización gringa del país. Ustedes serán la razón de ser de la masiva presencia militar gringa en el país; y si bien ustedes sufrirán muchas bajas, la peor parte se la llevará el pueblo, especialmente y como ha sido lo usual, los pueblos y comunidades asentadas en las zonas de conflicto y en regiones destinadas a la explotación de hidrocarburos, recursos minerales, hídricos, forestales, bióticos y a la agroindustria.

La consolidación de la militarización gringa tiene un último propósito. Convertir a Colombia en el Israel de Latinoamérica, es decir en el enclave militar para acosar, hostigar y atacar, cuando así lo determinen, a los países vecinos y de la región que recuperaron su soberanía, dignidad e independencia.

No es el proceso de paz el que esta en peligro como lo quieren hacer creer por estos días los medios prepago, a propósito de la nueva intervención  quirúrgica a que se someterá el presidente Chávez. Dicen que si Chávez deja la presidencia, el acompañamiento del proceso se debilitaría y con el las propias negociaciones. Cual peligro? De cual proceso de paz hablan si no existe? Es una Colombia en paz lo que constituye el mayor peligro, y no solo para el régimen mafioso, corrupto, traidor y terrorista que se ha incrustado en el poder, sino para los poderes extranjeros que ven a Colombia como el país mas dócil y el mejor enclave para desde allí dirigir operaciones tendientes a recuperar el control económico y geopolítico que han perdido.

Señores de las FARC: ustedes solo son un comodín que les sirven para esos propósitos. Tendrán esta vez la visión y el arrojo para no dejarse manosear ni prestarse a sus juegos de guerra; y para desenmascarar las farsas de su contraparte en la “mesa de negociación”?

Mesa, a la que siendo fieles a la realidad, deberíamos referirnos como “mesa de usurpación de la paz”.

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