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domingo, 29 de marzo de 2015

Los verdaderos planes para el post-conflicto……..o post rompimiento de los diálogos en La Habana

Mientras el presidente Santos y ex militares miembros de su delegación en La Habana andan haciendo el show por las brigadas y batallones del ejercito, dizque socializando el proceso de paz y preparando las FFMM para el “post-conflicto”, su ministro de defensa, acompañado también de altos mandos militares, se reúne con altos funcionarios del gobierno de EEUU y asesores de extrema derecha, para preparar y discutir las verdaderas estrategias del post-conflicto.


Mindefensa Pinzon en reunion con "expertos" discutiendo futuro de FFMM

En esa reunión, convocada por el Mindefensa para discutir el futuro de las FFMM, el ex alcalde de New York Rudy Giuliani le dice al ministro Pinzón que la peor amenaza para el país no es que las FARC y el narcotráfico se tomen el poder sino la delincuencia organizada. Obviamente, el mensaje de Giuliani hay que leerlo al revés; es decir, para el gobierno gringo, la peor amenaza es que el país mas fiel y dócil del imperio en Latin America siga el “mal ejemplo” de Venezuela. Mejor explicado aun, que ex líderes de las FARC se tomen el poder no les preocupa, les aterroriza!!!. En el mismo sentido, otra ex alta funcionaria del Pentágono, de la CIA y la NSA le recomienda a Pinzón que hay que tener cuidado con Venezuela ya que representa una amenaza para Colombia y que por lo tanto hay que estar preparados para una guerra.

Y todo esto pasa frente a cámaras y micrófonos!!! Como si quisieran preparar al pueblo colombiano para lo que viene. O advertir a las FARC de lo que les espera si se atreven a hacer política y buscan controlar las mayorías en el congreso, en las asambleas departamentales, consejos municipales, alcaldías; y peor aun si se atreven a buscar la presidencia.


El plan del “post-conflicto” puede en la práctica tornarse un plan de sabotaje de la firma de acuerdos de paz en La Habana, pues eso les ahorraría el tener que implementar el plan de exterminación de los lideres de las FARC y sus seguidores políticos, una vez incorporados a la arena política.

Pretender que las FARC se desmovilicen pero que se reduzcan a un partido político minoritario, como el Polo Democrático o El Progresismo, es desconocer la reciente realidad política que esta viviendo el país.  El surgimiento de organizaciones y movimientos sociales de campesinos, indígenas, afrocolombianos, estudiantes,… que han hecho trastabillar al régimen de Santos con ocasión de varios paros y marchas en calles y carreteras, es vista por los buitres planificadores como la peor amenaza contra la sostenibilidad del establecimiento mafioso y terrorista que controlan y usufructúan.

No sin razón anticipan que todos esos nuevos movimientos, agrupados en lo que esta empezando a constituirse como un Frente Amplio Nacional, puede convertirse en la plataforma política de un nuevo movimiento de izquierda fuerte del que por supuesto harían parte los lideres de las FARC.

Así las cosas, como ya se había discutido en artículos anteriores, al establecimiento solo le quedan dos opciones para evitar que el escenario político anterior se consolide:

1) poner en marcha el plan de sabotaje de las negociaciones en curso para justificar levantarse de la mesa y dar inicio a lo que constituirá una segunda fase del Plan Colombia: escalamiento de la guerra contra las FARC y la población civil, con el agravante de que esta vez se extenderá a territorio venezolano;

2) Firmar un acuerdo de paz y permitir que las FARC se desmovilicen, pero mantener estrictamente “vigilados y controlados” a sus lideres y a los lideres de las organizaciones sociales y movimientos políticos que se han conformado mientras se desarrollaron las negociaciones, para evitar que sus causas políticas tengan amplia acogida y respaldo entre el pueblo colombiano. Como esto es un imposible, el desenlace mas probable de este escenario es la repetición de lo que fue la masacre de la UP.

Para los intereses imperialistas de EEUU, la opción numero uno es la que mas les conviene, pues les servirá de pretexto para atacar militarmente a Venezuela y derrocar al gobierno de Nicolás Maduro. La alta funcionaria del pentágono, en reunión con el ministro Pinzón, ya puso a rodar la idea de que Venezuela podría atacar a Colombia.

Lo que sigue es mas que predecible porque es lo que EEUU ha estado planeando desde el ascenso de Chávez: acusarán al gobierno de Venezuela de dar refugio a los lideres guerrilleros de las FARC (los volverán a llamar terroristas), en desbandada luego del rompimiento de los diálogos en La Habana, ordenarán a los grupos paramilitares (ya entrenados para el efecto) que desplieguen ataques en la frontera, acusarán a la fuerzas armadas venezolanas de incursionar en territorio colombiano y el plan de guerra frontal contra Venezuela estará listo y en movimiento.

Lo que no calculan los lacayos colombianos que dócilmente están siguiendo las instrucciones del gobierno de EEUU es que una guerra contra Venezuela llevará al país a la postración total, al desencadenamiento de una aguda crisis social y humanitaria, y a su aislamiento en la región.

jueves, 8 de enero de 2015

Juan Carlos Pinzón: El Presidente del “post conflicto”

Ministro Pinzon rindiendo cuentas a su jefe, el Secretario de Defensa de EEUU

En escritos anteriores expusimos algunas razones que conducen a anticipar que las negociaciones de paz que se desarrollan en La Habana no tendrán un final feliz; es decir, que el fin del conflicto interno y una convivencia en paz y con justica social  serán nuevamente un sueño frustrado para la inmensa mayoría de colombianos.

Y hay que decir, para la “inmensa mayoría”, porque para una escasa minoría conformada por las elites y mafias políticas y empresariales, la perpetuación del conflicto y la violencia constituyen el mejor escenario para continuar aumentando sus riquezas y gozando de los privilegios que derivan de ostentar el poder político, económico y militar, no obstante su papel dentro del estado es el de simples títeres y testaferros del gobierno de los EEUU y sus multinacionales (incluidas las multinacionales que producen las armas para la guerra). 

Para entender mejor los comentarios que siguen lean los artículos anteriores, y quienes ya los leyeron refresquen la memoria haciendo click aquí , aquí y aquí...

La resolución del conflicto colombiano depende exclusivamente de la voluntad del gobierno gringo, y esa voluntad no existe ni existirá mientras persistan sus políticas imperialistas de guerra, saqueo y explotación, y su autoproclamación como los policías del planeta.

En Colombia, desde el inicio de la década del 2000, la responsabilidad de la defensa de esas políticas e intereses imperialistas ha sido encomendada a las fuerzas militares. Eso explica porque el presidente Santos tiene que reiterar con frecuencia que las fuerzas militares no se tocarán en las negociaciones de paz. El presidente de Colombia no es el comandante en jefe de las FFMM; de hecho así ha sido desde hace mas de medio siglo.  Con la llegada de Uribe a la presidencia se desvaneció el ultimo remanente que quedaba del sometimiento del aparato militar al control civil en cabeza del presidente.

Un candidato a la presidencia cuyo único merito era haber sido narcotraficante y el arquitecto de la creación y fortalecimiento de los grupos paramilitares, los mismos que operaban y desarrollaban sus actividades criminales en coordinación con las fuerzas armadas, no podía ser visto como comandante en jefe investido de poderes constitucionales sino como un temido comandante narcoparamilitar llevado a la presidencia para legalizar las actividades del cartel conformado por narcoparamilitares y los altos mandos de las FFMM, y para absolverlos de los mas horrendos crímenes cometidos en la historia de la nación.

Por supuesto que para el Tio Sam nada podía ser mejor que la llegada de Uribe a la presidencia: no solo contaban con el beneficio natural de tener un presidente títere (situación que disfrutaban desde la misma fundación de la republica) sino con el poder adicional de tener un sujeto a quien, utilizando el prontuario que le tenían como narcotraficante, podían ordenarle lo que quisieran, incluyendo la entrega total del control del estado colombiano a las FFMM, aunque en realidad estas también actúan como simples testaferros, ya que quien controla todo en Colombia es el pentágono.
  
Con Uribe fuera de la presidencia, los gringos tenían que poner en el ministerio de defensa a un agente de su total confianza, a quien escogieron no por su competencia sino por su servilismo, idolatría y sumisión al estamento militar. Ese agente es Juan Carlos Pinzón. Este sujeto es hoy el hombre de confianza del pentágono y como tal tiene todo su respaldo. De ahí que el presidente Santos lo haya mantenido en el cargo a pesar de sus evidentes posiciones en contra de las negociaciones de paz con las FARC.

Para los gringos, Pinzón es prácticamente el clon de Uribe en la administración de Santos: servil incondicional, proclive a la guerra y violencia, y aliado incondicional de las altas jerarquías militares, al punto que su posición de ministro de defensa es más una figura simbólica que una autoridad real para la jerarquía militar.

Bajo este escenario es imposible ver a Santos realmente comprometido con la terminación del conflicto armado por la vía de la negociación política. A diferencia de Uribe, Santos maneja un discurso mucho menos hostil contra la guerrilla, y en general contra quienes ejercen oposición política; pero en esencia representan y defienden lo mismo: actúan como títeres del gobierno de EEUU, y como tal aceptan sin reservas gobernar de acuerdo con los lineamientos definidos por el imperio, lo cual incluye sumisión al estamento militar y en ultimas a las directrices trazadas por el pentágono.

Evidencias de que quienes realmente ostentan el poder en Colombia son los militares las pueden encontrar hasta en las paginas de los medios prepago: se burlan del congreso y la justicia ante cualquier citación para discutir asuntos relacionados con violaciones de derechos humanos y comisión de crímenes; asisten a los mal llamados debates en el congreso cuando les da la gana y, cuando lo hacen, defienden descaradamente  a los militares de alto rango implicados en las miles de ejecuciones extrajudiciales; como al congreso también lo tienen sometido, logran que les aprueben cuantas reformas de carácter militar se les ocurre, por mas aberrantes y desafiantes que sean (ascensos a altos mandos militares acusados de falsos positivos y desapariciones, ampliación del fuero militar que garantice impunidad a sus crímenes, etc.).

Hay que repetirlo, Pinzón es hoy el hombre clave de los gringos. Varios medios prepago ya especulan que Pinzón será candidato a la presidencia para el 2018 y están en lo cierto, pero no porque sea el propio Pinzón quien se levanto un día con la convicción de que tenia el apoyo popular y reunía los méritos para ser presidente, sino porque así lo han decidido los gringos; obviamente, el ha aceptado ese “honor” con mucho entusiasmo.

Hay que anotar que Pinzón no hace parte de las elites, castas y mafias políticas y económicas, entre quienes siempre se han alternado el control del país, así que el guiño de los EEUU obedece únicamente a su servilismo ciego y a que los militares han anticipado darle su voto de confianza como el nuevo figurín en la presidencia.

Olvídense de Vargas Lleras y de cualquier otro candidato payaso del narco centro democrático, o de cualquier delfín que suelten tempranamente al ruedo las oligarquías mafiosas tradicionales (Pastranas, Gavirias, Gómez, etc.).  Olvídense también de las convenciones o consultas populares sainete que programarán para escoger candidatos de otras vertientes políticas. Habrán muchos otros candidatos, pero como ha sido siempre, el presidente será el escogido por el imperio, y ese hombre será Juan Carlos Pinzón.

No habrá candidato de la guerrilla, o que indirectamente la represente, por la sencilla razón de que el proceso de paz será para entonces un sueno frustrado.  La anticipación de Santos a aprobar la reglamentación y fecha para el referendo que supuestamente aprobará los acuerdos de la Habana, propuesto para Octubre de 2015, no es mas que otra patraña para mantener altas las emociones y sentimientos de los colombianos, quienes con la ilusión de que esta vez si habrá paz, han cerrado ojos y oídos, al punto que ya no ven las continuas contradicciones, manipulaciones y el cinismo que caracterizan todas las actuaciones de Santos.

Ojala las FARC no permitan que los cantos de sirena del supuesto “post-conflicto” les haga olvidar que están negociando con buitres que únicamente representan los intereses de halcones extranjeros y los privilegios de las oligarquías y mafias políticas nacionales.  Y que tampoco se les olvide que esos intereses y privilegios no pueden coexistir en un escenario de paz y justicia social.


Aceptar el desarme como condición para firmar los acuerdos de paz será el suicidio prematuro del movimiento guerrillero. 

martes, 28 de octubre de 2014

Proceso de Paz y Victimas: victimas ignoradas, re victimización de victimas, fabricación de victimas,…..

El punto de las victimas, como era de anticipar, se ha convertido en un tema álgido en las negociaciones de paz que se desarrollan en La Habana.  Un asunto humanitario que abordado con la seriedad que demanda su importancia podría garantizar el éxito de la negociaciones, ha sido objeto de las manipulaciones mas mezquinas, y no solo por los enemigos del proceso sino por pate de elementos del propio gobierno.

Aparte de la mezquindad natural que caracteriza a ciertos personajes de la vida política, la manipulación de las victimas es una consecuencia de la distorsión que se ha hecho del conflicto colombiano, en cuanto a su naturaleza, orígenes, causas, victimas y determinadores.

La manipulación mezquina de las victimas, a unas re victimizándolas, a otras usándolas, y a otras ignorándolas, es una formula perversa que conducirá a otro fracaso del proceso de paz.

Si por parte del gobierno hay sinceras y genuinas intenciones de alcanzar paz, las discusiones sobre el tema de victimas deben abordarse sobre la base de que todo el pueblo colombiano tenga claridad de los origines, causas y naturaleza del conflicto interno. Eso por supuesto requiere de un gran esfuerzo pedagógico principalmente dirigido a ese grueso de población que ha sido bombardeada por los medios prepago con una versión del conflicto totalmente distorsionada, al punto que hay victimas que no saben distinguir quienes sus victimarios.

Para empezar, hay que hacer una clara distinción entre el “conflicto civil interno”, que es de naturaleza política, social y económica; y el “conflicto armado o confrontación armada”, que es una consecuencia de la existencia de ese conflicto interno.

El conflicto interno colombiano tiene sus orígenes desde prácticamente la época colonial; y como tal, sus victimas son la gran mayoría de colombianos, quienes lo han sufrido a través de la marginación y represión estatal y que por lo mismo han sido condenados a vivir en condiciones de miseria y marginamiento social generación tras generación.

Si se trata de la confrontación armada, que es lo que se trata de terminar mediante una negociación política, entre sus victimas hay que contar a los miles de colombianos que han sido asesinados en el fuego cruzado entre las guerrillas y las fuerzas armadas, como resultado de ataques indiscriminados a poblaciones en las que actores del conflicto armado (de uno u toro bando) han montado bases operacionales, por explosivos enterrados en zonas de conflicto (por ambos bandos); e incluso (dentro del derecho internacional), podrían considerarse como victimas los combatientes de uno u otro bando que han sido sometidos a tratos inhumanos luego de haber sido hecho prisioneros.

Por el lado del conflicto civil interno, las victimas alcanzan cifras de millones: como resultado de masacres, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones, desplazamientos forzados,…hechos de violencia que en su gran mayoría han sido cometidos por agentes estatales y paraestatales, es decir por el propio Estado que se supone está para proteger la vida y honra de todos los colombianos, lo que hace que esos crímenes sean aun mas repudiables.

De hecho, no les falta razón a las guerrillas cuando reclaman que incluso miembros de la guerrilla deben ser consideradas como victimas del conflicto interno como quiera que han optado (o se han visto forzados) por alzarse en armas luego de que sus familiares mas cercanos (en muchos casos, familias enteras) han sido asesinados en masacres o selectivamente por parte de fuerzas estatales/paraestatales bajo el pretexto de que eran miembros o auxiliadores de la guerrilla. Su único delito era vivir marginados y condenados a vivir en la miseria en regiones del país donde el único actor externo que les garantizaba su supervivencia era la guerrilla.

Los buitres carroñeros que se lucran de la guerra se han dado a la tarea, con ayuda de los grandes medios de comunicación, de negar la existencia del conflicto o distorsionar su naturaleza y manipular mezquinamente a la población haciéndole creer que las únicas victimas que hay que reparar son las del conflicto armado, y que sus únicos victimarios son las guerrillas.  Bajo esa lógica absurda, ni siquiera entonces el conflicto armado ha existido. Según ellos, lo que ha padecido el país durante los últimos 50 años no es una confrontación armada entre fuerzas irregulares y estatales sino una serie de asaltos a bases militares, a poblaciones, etc., por parte de un grupo de “terroristas” que no quieren que el país prospere (léase, que continúe bajo el control y explotación de fuerzas trasnacionales en asocio con las oligarquías y mafias políticas locales).     

Y lo peor es que incluso elementos del gobierno se unen a este coro. Una cosa es lo que los delegados de Santos discuten y acuerdan en La Habana y otra totalmente opuesta lo que algunos de sus funcionarios vociferan públicamente. El caso del nefasto ministro de defensa es el mas patético y dañino. No descansa en su empeño de desdeñar e ignorar a las victimas del terrorismo de estado, y no pierde oportunidad de incendiar mas los ánimos de los buitres carroñeros, manipulando mezquinamente cualquier declaración que sale de la delegación de las FARC.

El desprecio por parte del Estado de sus miles de victimas es tal que incluso desconoce sus propios documentos oficiales que sobre el conflicto armado se han escrito.  El documento mas reciente es el preparado por el Centro Nacional de Memoria Histórica, el cual da cuenta de que solo el 30% son victimas son de las FARC.  Las fuerzas estatales y paraestatales son responsables del 70% de los crímenes y hechos violentos/victimizantes cometidos a lo largo del conflicto interno colombiano; y eso mal contados porque el mencionado documento oficial solo cuenta las victimas a partir de la época en que se inicio la confrontación armada. 

Esas victimas del estado no tienen dentro del país la audiencia que tienen las victimas de la guerrilla; incluso, aunque el gobierno ha aceptado incluir dentro de los grupos de victimas que han viajado a La Habana a representantes de sus victimas, dentro del país, cuando los medios prepago se refieren a ellas las estigmatizan, condenan, las asocian con terrorismo, y hasta se burlan de ellas porque saludan a los delegados de las FARC.

Para salir de este oscuro ambiente la primera guerra que hay que acabar es la guerra de mezquindades; a quien hay que desmovilizar y desarmar primero es a los buitres carroñeros que se han lucrado de la violencia y terrorismo de estado; a quienes hay que censurar no es a los delegados de las FARC en La Habana sino a los periodistas prepago que todos los días desde la madrugada vomitan su verborrea incendiaria y su odio hacia las victimas del terrorismo de estado o contra quienes las visibilizan o defienden.

Al presidente Santos se le debe exigir que muestre coherencia entre su retorica a favor de las negociaciones de paz cuando es entrevistado por medios extranjeros y su lenguaje guerrerista que predomina cuando se dirige a la audiencia nacional; lenguaje que se torna incendiario cuando, haciendo uso de sus habilidades de ventrílocuo, a quien pone a hablar es a su muñeco el ministro de defensa con el fin de complacer a los buitres carroñeros y a su alienada galería.

jueves, 9 de octubre de 2014

Juan Carlos Pinzón, ministro conspirador o carta de Santos para crear condiciones que “justifiquen” rompimiento de negociaciones de paz

El ridículo que hizo el pirómano ministro de defensa Juan Carlos Pinzón con la “revelación” de que sus servicios de inteligencia descubrieron que Timochenko ha viajado a La Habana, parecería mostrar que su jefe Santos no lo tiene últimamente al tanto de todo lo que ocurre con las negociaciones de paz. Timochenko si estuvo en La Habana pero con conocimiento de los delegados en la mesa de negociaciones y obviamente del propio Santos.  

Y no faltan razones para pensar que existe un proyecto de conspiración de las fuerzas militares con el gobierno de Santos ya que está comprobado que las actividades de espionaje y saboteo del proceso de paz han sido desarrolladas precisamente desde oficinas, bases militares y dependencias que dependen directamente del ministro de defensa.  Actividades criminales que cuando fueron develadas, el ministro Pinzón fue el primero que salió a negarlas; luego a intentar justificarlas; y por ultimo, a minimizarlas.

Lo que no aún encaja es porque Santos ratificó y aun mantiene a Juan Carlos Pinzón como su ministro de defensa cuando todas sus actuaciones (todas grotescas, por lo demás) lo delatan como que es mas el ministro dedefensa de Alvaro Uribe Velez que del gobierno actual.

Dado el lenguaje incendiario y proclividad a los montajes desestabilizadores que caracteriza a Pinzón, acaso Santos lo mantiene como su carta principal para dejarlo actuar con total libertad cuando vea que es el momento de romper las negociaciones con las FARC? 

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