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miércoles, 25 de diciembre de 2013

La Guerra Sucia de los Gringos en Colombia

La investigación publicada por el Washington Post (WP) el pasado Domingo suministra detalles de lo que ha sido ampliamente conocido por todo el mundo: que los gringos están metidos de cabeza en la guerra que su "aliado" el gobierno colombiano supuestamente libra contra las guerrillas de las FARC y el ELN. Y hay que decir "supuestamente" porque la cruel realidad que muestran los mas de 50 anos de conflicto interno es que el verdadero enemigo del gobierno (esto es, las elites mafiosas políticas y empresariales que actúan como mayordomos del imperio gringo) no es la guerrilla sino todo el pueblo colombiano y todas sus expresiones organizacionales de protesta, oposición y lucha por un pais soberano, en paz, igualitario y con justicia social. De ahi que todo intento de paz por parte del Estado sea una pura farsa



Lo nuevo que aporta la investigación son los detalles de la forma en que los gringos participan, desarrollan y mantienen la guerra sucia en Colombia, especialmente desde el ano 2000, con ocasión del inicio del denominado Plan Colombia. El WP no utiliza el termino "guerra sucia" sino operación encubierta, pero cuando se conocen los detalles, lo que los gringos están desarrollando en Colombia no es sino una extensión de la guerra sucia que llevan a cabo en Somalia, Yemen y Pakistán principalmente, países en los que no están en una guerra abierta como es el caso de Afganistán.  En este pais, ademas de los bombardeos con drones, la población civil es víctima de  redadas terroristas nocturnas en las cuales han sido vilmente asesinados miles de inocentes afganos.  

Las víctimas de su guerra sucia son en su inmensa mayoría civiles inocentes que los gringos a mutuo propio han designado como “terroristas” miembros o colaboradores de Al Qaeda. Esos supuestos terroristas son incluidos en una lista negra (killing list, la llaman en Washington).  Aparte de que la designación de “terroristas” es a criterio y conveniencia del gobierno gringo y con base en informes de inteligencia fabricados, las acciones terroristas (inicialmente con bombardeos similares a los revelados por el WP para el caso colombiano, y mas recientemente, con drones), han dejado como saldo la muerte de miles niños, mujeres, ancianos cuyo único crimen es vivir en áreas o pueblos en los que supuestamente tienen campos de entrenamiento o acción “grupos terroristas”.  Tragedia que se acentúa debido al estado de terror en que viven todos los habitantes de las zonas bombardeadas, luego de ser víctimas de los ataques con drones.

Al igual que en Pakistán, Yemen, Somalia, la guerra sucia en Colombia la están librando mercenarios de un grupo especial secreto que recibe ordenes directamente del presidente de EEUU, denominado Joint Special Operations Command (JSOC), cuyas acciones terroristas las ejecutan con base en información manipulada de inteligencia recolectada por la CIA, la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en Ingles) y muchas otras agencias de inteligencia gringas. De hecho, las acciones terroristas del JSOC en Colombia no son nuevas como lo sugiere el articulo del WP. El reciente libro, "Dirty Wars: The World is a Battlefield" de Jeremy Scahill (corresponsal de guerra y seguridad para la revista The National), es la fuente de referencia mas actual, completa y fidedigna sobre las actividades criminales encubiertas y la guerra sucia que libra el gobierno de Estados Unidos en el mundo entero, de ahi el titulo: "Las Guerras Sucias: El Mundo es un Campo de Batalla".

En este libro hay muchas referencias sobre la participación en Colombia del JSOC y de muchas otras organizaciones criminales creadas por el gobierno gringo. Para tener una minima idea, según las investigaciones del autor del libro, "los creadores del JSOC lo concibieron como una fuerza antiterrorista. No obstante, desde etapas muy tempranas este comando ha sido utilizado para otro tipo de misiones. Estos comandos son desplegados secretamente con ordenes para operar conjuntamente con fuerzas militares o paramilitares de países aliados, con el fin de derrocar gobiernos que son percibidos como hostiles a los intereses de los EEUU." "En muchas ocasiones las diferencias entre actividades de entrenamiento y acciones de combate han sido imperceptibles, particularmente en las guerras sucias de America Latina ocurridas en la decada de los 80's." "......comandos del JSOC participaron en la operación que terminó con el asesinato del capo colombiano Pablo Escobar en Medellin, en 1993." [Resaltado nuestro]. Lean aquí una de las tantas revisiones del libro y su documental.

En respuesta a las revelaciones del WP, como era de esperar, la reacción del gobierno ha sido desestimarlas y minimizarlas para lo cual ha contado con el apoyo de sus medios prepago. La “explicación” es  la misma burda propaganda que usaron para intentar vender los planes de establecer bases militares gringas permanentes: que la presencia de tropas gringas no es nada nuevo ni ilegal, que esta previsto en los tratados de cooperación suscritos entre los dos países desde la década de los 50’s, bla, bla, bla….

Así las cosas, ni las declaraciones directas de representantes del establecimiento ni la propaganda que difunden sus medios prepago, sirven para entender la gravedad de la intromisión de los gringos en Colombia, y de la guerra sucia que, en alianza con las fuerzas armadas del estado y sus brazos paramilitares, están librando en contra del pueblo colombiano.

Ni siquiera la investigación del WP suministra una radiografía completa y verídica de esa guerra sucia.  Conocido es que ese periódico fue receptor de millones de dólares en contratos de publicidad y por columnas de opinión favorables durante el gobierno de Uribe, situación que seguramente continua bajo el gobierno de Santos.  El énfasis y reiteración en la presentación de las FARC como grupo terrorista y narcotraficante, es solo una evidencia del servilismo del periódico para con el gobierno gringo y de paso con el gobierno colombiano.  Bajo esa premisa, cualquier participación criminal, acto terrorista, intervención militar gringa (abierta o encubierta) en territorio colombiano (y en cualquier país) es de tajo justificada y presentada como benéfica para el pais. Los elogios al gobierno colombiano recordando el "rescate"de Ingrid Betancourt y los mercenarios gringos que tenian retenidos las FARC, es otra prueba de la afinidad y reverencia de la autora del reporte con los regímenes colombiano y de EEUU; no importa que los propios cables del Departamento de Estado revelados por Wikileaks corroboraron que la denominada "operación jaque" no fue mas que una burda obra de teatro

De ahí que haya que remitirse a los análisis realizados en medios internacionales, principalmente independientes, para tener la verdadera radiografía de la guerra sucia que el gobierno gringo y su gobierno títere colombiano están librando en contra del pueblo Colombiano.

Pero antes, a continuación la traducción completa de la investigación del Washington Post, cortesía del blog www.laverdadblogger.blospot.com:




Vean y lean los siguientes reportes  y contrasten con lo que oyen y leen en los medios prepago nacionales, y lo que oyen de los voceros del gobierno…….






The Real News Network:


The Dissenter - Comentarios y Análisis a la Investigación del Washington Post:

jueves, 2 de mayo de 2013

Política Militar de Santos: Lucha Contra el Terrorismo o Guerra de Terror


El MinGuerra Pinzon de rodillas saludando a su jefe, el Secretario de Defensa de EEUU, Chuck Hagel

Como es apenas obvio, extenso cubrimiento y difusión le dieron los medios prepago a la rendición de cuentas del mindefensa en Washington, y especialmente a los supuestos resultados tan “positivos y beneficiosos” para el país que se derivaron de ese viaje.

Con la fanfarronería que lo caracteriza, el mercader de la guerra y nefasto mindefensa resalto que su encuentro con sus patrones en Washington condujo a la ratificación del compromiso del gobierno gringo en la “lucha contra el terrorismo”.

Lo que no explica es cuál es el verdadero propósito y alcance de esa  guerra contra el “terrorismo”

En el caso colombiano, desde el atentado del 11 de Septiembre, la palabras “terrorismo” y “terroristas” se volvieron de uso imprescindible en el lenguaje con que se refieren a las acciones militares de las FARC, no importa que estas guerrillas constituyan una fuerza beligerante política armada que confronta militarmente al Estado colombiano, representado en las mafias políticas y oligárquicas y en sus mentores, los buitres extranjeros.  Tampoco importa que estas confrontaciones militares sean parte de un conflicto interno que ha perdurado por más de 50 años,  que como tal lo reconoce la Organización de Naciones Unidades; y en el que si ocurren acciones que se pueden calificar como terroristas,  estas han sido cometidas tanto por las FARC como las fuerzas armadas estatales y sus engendros paramilitares.

Pero para los buitres locales e internacionales los únicos terroristas son los grupos guerrilleros.  Muy a desgano el gobierno gringo se vio forzado a incluir recientemente a los paramilitares en la lista de terroristas (aunque sea solo en el papel, porque acciones contra ellos no se ha visto la primera). La grotesca manipulación de la llamada lucha contra el terrorismo en Colombia llega al extremo de que incluso cuando soldados o policías son dados de baja en confrontaciones con la guerrilla, la reacción inmediata del régimen es vociferar a través de sus medios prepago que sus fuerzas armadas han sido objeto de un “ataque terrorista”. Y eso cuando ya no pueden esconder o manipular las bajas sufridas en esos combates, porque la estrategia estándar es minimizar o negar que hubo bajas en sus filas. Para ellos las únicas bajas que merecen salir a la luz pública son las que sufren las guerrillas (las que tambien manipulan).  No importa lo perversas y mezquinas que resultan sus acciones cuando les distorsionan o esconden la verdad a las familias de los humildes soldados y policías caídos en combate, a quienes descaradamente engañan diciéndoles que sus hijos fueron secuestrados por la guerrilla, y luego de que ya no pueden sostener la farsa, les chan el cuento de que fueron asesinados en cautiverio.

Tampoco importa que las fuerzas estatales sean las que realmente y sistemáticamente cometen actos terroristas, estos si dirigidos específicamente contra la población civil con el fin de aterrorizar  y desplazar a cientos de miles de ciudadanos inocentes, quienes el único delito que han cometido es tener la mala suerte de vivir en zonas ricas en petroleo o minerales, o convivir con la guerrilla en zonas donde esta se refugia o adelanta operaciones, así esta circunstancia sea producto del abandono, marginamiento y exclusión a los que el mismo estado terrorista los ha sometido.  Ejemplos de acciones terroristas cometidas por el estado, que precisamente esta para proteger a la población civil, se cuentan por docenas:  masacres en San José de Apartado, Santo Domingo, Mapiripan, El Aro, etc.….. Acciones terroristas estatales que con el mayor cinismo, en principio las niegan; o con el peor gesto de mezquindad y desprecio por la vida de los colombianos, las justifican recurriendo a la táctica de que las víctimas eran informantes o miembros activos de la guerrilla. Actos terroristas, crímenes de lesa humanidad  que si no fuera porque organizaciones de DDHH y organismos de justicia internacionales intervienen, quedarían enterrados en la memoria de la gran mayoría de colombianos como actos de “defensa de la libertad y la democracia”

Otros actos terroristas que  se les atribuyen a las guerrillas son las voladuras de infraestructura petrolera, minera o energética. Como atentados contra la económica nacional y por ende del bienestar de los colombianos son usualmente calificados por el régimen, no importa que los verdaderos dueños y beneficiarios de la explotación de los recursos petroleros, minerales y energéticos sean las trasnacionales, y que lo que realmente le dejan a la nación sean migajas (regalías, les llaman),  las cuales incluso terminan repartiéndoselas entre las mafias políticas nacionales, regionales y locales.

No se necesita hacer la lista completa de los actos terroristas cometidos por el estado colombiano para llegar a la conclusión de que la denominada “lucha contra el terrorismo” de la que tanto se ufana el títere de los gringos que posa de mindefensa, no es mas que un eufemismo detrás del cual se esconde el verdadero y mas mezquino de los propósitos: implementar el plan de terror diseñado contra el pueblo colombiano mediante el cual los verdaderos gobernantes del país (las potencias extranjeras y trasnacionales) aseguran que sus intereses económicos y políticos no sean amenazados.  Para ello cuentan con agentes locales (peones/sirvientes políticos, generales y mercenarios) a quienes sostienen en el poder y recompensan muy generosamente para que ejecuten las acciones específicas de ese plan de terror: represión brutal de cualquier levantamiento popular que trascienda más allá de una marcha; aplicar terror contra los ciudadanos que se opongan a la continuación del saqueo de los recursos naturales, minerales y energéticos; desarticulación de cualquier movimiento político que se oponga abiertamente al régimen títere pro capitalista; estigmatización, persecución, amenazas y hasta exterminio de lideres sindicales, comunitarios y defensores de DDHH, etc., etc.  Acciones de terrorismo de estado que se complementan con actos de gobierno diseñados para garantizar la perpetuidad del saqueo del patrimonio nacional (confianza inversionista, le llaman), la militarización del país y el blindaje jurídico contra cualquier investigación criminal que involucre a las cabezas principales que actúan como agentes locales, ejecutores del plan de terror impuesto desde el exterior.
  
Frente a las transformaciones sociales y políticas que han ocurrido en algunos países de la región, el plan de terror diseñado para Colombia también les sirve a los buitres extranjeros como pretexto para ejecutar acciones militares, de sabotaje, incluso terroristas en contra de los gobiernos de esos países, quienes han cometido el grave delito de liberarse de su dominación y saqueo, y gobernar para el bienestar y prosperidad del pueblo.

Así las cosas, la unica lucha contra el terrorismo de los gobiernos gringo y colombiano que se puede considerar cierta es su lucha interna contra el terror, el miedo que les produce ver perder el poder político y el control sobre los recursos y economía del país, el terror de que un líder o grupo político que represente a las clases oprimidas llegue a la presidencia, que la revolución Bolivariana contagie a Colombia, que defensores de DDHH o periodistas serios denuncien sus crímenes y actos corruptos, que el movimiento político de las FARC (si es que hay un acuerdo de paz) llegue al poder,…

El reciente atentado contra el periodista Ricardo Calderón ocurrido en las ultimas horas, quien denunció violaciones de las normas penitenciarias en el resort de Tolemaida, es solo una muestra del pavor que les produce que alguien saque a la luz publica sus desafueros, crimenes y violación de las leyes; de ahí que su reacción para prevenir o contrarrestar ese terror interno crónico, que los mantiene en estado de paranoia permanente, sea recurrir a los atentados terroristas…….

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