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sábado, 15 de febrero de 2014

Hechos y Realidades vs. El Periodismo Servil y Caricaturesco/Cantinflesco Colombiano

Los pseudo periodistas y medios prepago colombianos están convirtiendo hechos importantes que vienen ocurriendo en los últimos días en Colombia y en la región, en oportunidades para distorsionar la verdad y avanzar las agendas políticas de sus patrones, las mafias políticas y empresariales que ostentan el poder, los que a su vez, sirven al gobierno de EEUU. El espionaje indiscriminado por parte del ejercito (para ellos legitimo, legal y necesario), la "crisis de Venezuela" (según ellos) y la libertad de prensa, y las amenazas contra periodistas independientes (para ellos montajes de ellos mismos), son apenas tres de los eventos mas relevantes de la semana que termina.

A raíz de los ataques de la derecha criminal venezolana en contra del gobierno legitimo de Nicolás Maduro, amplios “análisis” y difusión ha tenido en los medios prepago colombianos la suspensión de las transmisiones del canal colombiano NTN24, impuesta por el gobierno venezolano, en respuesta a que este canal estaba transmitiendo sistemáticamente montajes con imágenes que no correspondían a la realidad de lo que estaba ocurriendo en las calles con ocasión de manifestaciones estudiantiles y de un sector minoritario de ciudadanos. Entre las imágenes falsas que mostraba repetidamente el canal colombiano, estaban ataques a los manifestantes por parte de supuestos miembros de la policía, y fotos que mostraban las calles de Caracas abarrotadas de manifestantes, las cuales resultaron ser de una procesión religiosa ocurrida mucho tiempo atrás.

Los periodistas prepago colombianos por supuesto muy prestos a dedicar amplios espacios a estigmatizar al gobierno venezolano, presentan la suspensión de la transmisión del canal NTN24 como evidencia de que en Venezuela no existe libertad de prensa. Su cinismo y patetismo salta a la vista, pues ignoran que según el ultimo reporte del Indice de Libertad de Prensa, publicado por Reporteros Sin Fronteras, en Venezuela hay mas libertad de prensa que en el país en el que viven estos periodistas prepago, quienes por lo demás no pierden oportunidad de acusar no solo al gobierno de Venezuela sino al de Ecuador.

Pero para el colombiano que tiene una mínima claridad de la realidad de Colombia no hace falta que sea una organización internacional la que le diga que su país es peor que Venezuela y Ecuador en cuanto al respeto y ofrecimiento de garantías para el ejercicio del periodismo. No es sino que traiga a la memoria las recientes amenazas de muerte en contra  de “periodistas incómodos” para el régimen, como lo ha sido y sigue siendo Hollman Morris.

A los pseudo periodistas prepago colombianos les escandaliza más que el gobierno de Venezuela suspenda la transmisión de un medio de comunicación (que casualidad!, también prepago colombiano) porque estaba incitando con noticias e imágenes falsas a la violencia, que colegas de su propio país sean amenazados de muerte; de hecho, les importa un bledo que muchos de ellos hayan sido asesinados, o se encuentren en el exilio escapando de las amenazas, solo por cuestionar o denunciar los abusos y crimines de las mafias que ostentan el poder. Las mismas mafias que son propietarias y/o tienen jugosas relaciones comerciales con las grandes cadenas y medios escritos nacionales, para los cuales estos pseudo periodistas trabajan, cual rameras callejeras.

Los pseudo periodistas prepago colombianos condenan también al gobierno de Ecuador por pedirle a un caricaturista que se retracte o corrija una caricatura en la que caracterizaba (sin ninguna prueba) al presidente Correa como un corrupto; pero siguen guardando silencio frente a los miles de colegas colombianos que han sido asesinados por revelar verdades que el régimen no quiere que se hagan publicas.

Estos pseudo periodistas serviles son los mismos que le dan amplia cobertura a las manifestaciones de un grupo de estudiantes alienados por la derecha servil venezolana, a quienes prácticamente los consideran héroes; pero que cuando las manifestaciones estudiantiles o populares ocurren en Colombia, estas, cuando no son ignoradas o minimizadas (recuerdan la frase, “el paro campesino no existe”?), son criminalizadas y sus lideres son considerados “terroristas”.


Para que no haya confusión con los pocos medios alternativos que con mucho coraje siguen informando con profesionalismo y honestidad, los siguientes son los medios prepago mas dañinos para Colombia:

Caracol Radio y Caracol Televisión;

La W Radio Colombia – del mismo conglomerado de Caracol Radio;

Blu Radio Colombia – del mismo conglomerado de Caracol TV y El Espectador

Canal NTN24;

El Espectador;

El Tiempo;

RCN Radio y Televisión;

Noticiero CM&;

La FM – del conglomerado RCN;

Diario El Colombiano;

Diario El Mundo……

Y las siguientes, algunas de las “celebridades” (figuras prepago mas cotizadas) que posan de periodistas o de “analistas” políticos y/o comentaristas de hechos de actualidad:

Julio Sánchez Cristo – W Radio Colombia

Alberto Casas Santamaría – W Radio Colombia

María Isabel Rueda – W Radio Colombia y Caracol Radio

Néstor Morales – Blu Radio

Nicolás Uribe – Blu Radio

Rafael Guarín – Blu Radio

Felipe Zuleta Lleras – Blu Radio

Hector Riveros – Blu Radio

Juan Carlos Vélez – Caracol Televisión

Darío Arismendi – Caracol Radio

Gustavo Gómez – Caracol Radio

Herbin Hoyos – Carcol Radio

Darcy Quinn – Caracol Radio

Vicky Dávila – RCN – La FM

Yamid Amat – CM&

martes, 8 de mayo de 2012

Trabajo periodístico de Romeo Langlois: develación del seudoperiodismo prepago colombiano

Tienen que ocurrir hechos que llamen la atención de la prensa internacional para que la gran mayoría de colombianos se enteren de que en Colombia hay un conflicto interno y que como consecuencia de ello, la mayoría de su población sufre las consecuencias de una guerra que se ha prolongado por más de medio siglo.

El reciente hecho derivado precisamente de este conflicto es la retención por parte de las FARC, del periodista francés Romeo Langlois. Y como se trata de un periodista extranjero que cubría lo que a los pocos periodistas colombianos (honestos y competentes) no les está permitido cubrir, el hecho se convierte en una oportunidad para, en retrospectiva, presente y futuro, hacer un análisis sobre el nivel, rigurosidad, profundidad e imparcialidad con que este conflicto ha sido tratado por la prensa colombiana.

Al respecto, lo primero que sale a flote es que si no fuera por reporteros independientes como Romeo Langlois, la gran mayoría de acciones y consecuencias de la guerra que se libra en Colombia no pasarían de ser simples “actos terroristas” cometidos por una sola de las partes en conflicto.

Y así se percibe porque el periodismo colombiano se ha reducido a básicamente dos categorías: los que no cubren el conflicto, y los que lo “encubren”.

Los primeros, aunque contados, no lo cubren pero no porque no lo quieran hacer, sino porque si lo hacen (de hecho algunos lo han hecho) son objeto de amenazas, estigmatizaciones, de campañas de descredito, y hasta de atentados contra su vida. La cifra de periodistas colombianos asesinados, coincidencialmente luego de recibir amenazas y falsas acusaciones de ser voceros de la guerrilla, alcanza la cifra escandalosa de 20 en la ultima década. A estas ejecuciones extrajudiciales por parte del estado colombiano se suman las decenas de periodistas que han tenido que huir del país escapando las persecuciones y amenazas de muerte, no solo contra ellos sino contra sus familias.

La segunda categoría, los mal llamados periodistas que “encubren” el conflicto, son los aliados, cómplices y sirvientes del gobierno de turno, y que trabajan para grupos empresariales nacionales o extranjeros propietarios de los grandes medios de comunicación y de muchos otros negocios; y que por lo mismo no son más que cajas de resonancia de la propaganda y desinformación que genera el régimen. Y esto tiene lógica, pues es precisamente la negación, el ocultamiento, la minimización o la distorsión del conflicto interno lo que les permite perpetuarlo, con todos los beneficios económicos y políticos que ello conlleva: mantener un gobierno represivo y en permanente estado de guerra contra la población, lo que a su vez les permite mantener e introducir políticas económicas que se traducen en billonarias ganancias para un grupo minúsculo de corruptos colombianos conformado por quienes hacen parte del gobierno y las elites políticas/empresariales que lo eligen y sostienen; y obviamente, para gobiernos extranjeros y sus multinacionales que son las que alimentan el circulo vicioso de la violencia, el saqueo y la corrupción que carcome a toda la nación.

No es sino develar quienes están detrás de algunos de los medios prepagados que la gran mayoría de colombianos escucha, lee o sigue por televisión todos los días:
  • RCN de propiedad del grupo Ardila Lule quienes también son dueños de grandes conglomerados industriales como ingenieros azucareros, plantas de biocombustible, agroindustrias, embotelladoras de gaseosas, empresas textiles, y hasta de equipo de fútbol.  
  • La W Radio y Caracol Radio de propiedad del grupo Prisa, uno de los conglomerados de medios mas poderosos de España y como tal con inmenso poder de influencia en los gobiernos de España y Colombia.
  • El Tiempo, que siempre ha estado en manos de la oligarquía mas rancia del país, la familia del presidente Santos, y que recientemente ha pasado a manos del cacao más poderoso del país, Luis Carlos Sarmiento Angulo, quien es también el contratista más grande del estado, el mayor especulador/usurero del sistema financiero y un gran beneficiario del lavado de dinero del narcotráfico.
  • El Espectador y Caracol TV, de propiedad del Grupo Santo Domingo, ex propietario de la empresas Bavaria y Avianca, quienes además de las inmensas ganancias obtenidas por la venta de estas empresas, especialmente de Bavaria, vieron incrementar exponencialmente sus riquezas (de la noche a la mañana) mediante la exención de billones de pesos que debían pagar como impuestos con ocasión de la venta, pero que se los robaron gracias a artimañas financieras y tributarias que, en contubernio con el gobierno de entonces, les permitió cerrar el millonario negocio como si fuese una fusión empresarial. Hoy el nombre de este ladrón de cuello blanco es venerado como si hubiese sido el mayor benefactor del país, solo porque ha construido un par de escuelas.
Tal vez estos pocos ejemplos les permita desechar la basura que los medios prepago nacionales y sus similares internacionales les inculcan todos los días; y sobre todo entender porque Colombia ocupa el puesto 143 en el ultimo índice de libertad de prensa    

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